miércoles, 19 de diciembre de 2012

EL RACIONALISMO. DESCARTES (1.596-1.650)



1. CONTEXTO HISTÓRICO-CULTURAL Y FILOSÓFICO.
DESCARTES (Renato Des Cartes) nació en La Haye (Francia) en 1596 y murió en Estocolmo en el año 1.650. Del contexto histórico – cultural podemos destacar que en el siglo XVII, siglo del Barroco, confluyen las consecuencias del Renacimiento y del Humanismo así como de otros
acontecimientos importantes que van a suponer un cambio económico, cultural y social que lleva al desarrollo de la Edad Moderna. Entre estos hechos podemos destacar el redescubrimiento de la filosofía clásica; el paso del teocentrismo al antropocentrismo y cosmocentrismo, ahora, el hombre es el centro de interés intelectual; el desarrollo de las ciudades y de la burguesía en una sociedad estamental, iniciándose el camino que llevaría al desarrollo del capitalismo y las revoluciones burguesas; la aparición de la nación-estado y el predominio del absolutismo político como forma de estado en la mayoría de países europeos; los descubrimientos geográficos, que iniciarían el camino de la colonización de América y otros territorios; los conflictos religiosos que llevarían a los procesos de Reforma y Contrarreforma y a la Guerra de los Treinta años (1.618 – 1.648) entre católicos y protestantes, destruyéndose la unidad religiosa de la Iglesia Romana y de gran parte de Europa; el avance científico producido por la revolución científica (Copérnico, Kepler, Galileo, Newton…) que supone el abandono de la física aristotélica y de la imagen geocéntrica del universo para asumir el heliocentrismo y favorecer el desarrollo de una nueva física, con una nueva metodología científica basada en la experimentación y matematización; proceso en el que participa Descartes.
En el contexto filosófico, la crisis de la escolástica lleva a la filosofía a centrar su interés en el conocimiento. Se desarrollan el método inductivo cualitativo de Francis Bacon y el método resolutivo – compositivo de Galileo fundamentado en las matemáticas. Aparecen dos sistemas filosóficos que configuran la Modernidad: el racionalismo y el empirismo, que aparecen en una situación de desconcierto científico y filosófico, con el resurgimiento del Escepticismo con Montaigne, donde se hace preciso buscar un método para evitar el error y conseguir un conocimiento verdadero. Ambos sistemas coinciden en el interés por el análisis del conocimiento y su alcance; y en que el sujeto es el centro y el fin de toda actividad y quien decide sobre la verdad o falsedad de cualquier enunciado. Pero entre ellos existen grandes diferencias. Para el racionalismo, donde destacan Spinoza, Malebranche, Leibniz, y con Descartes a la cabeza, la razón humana es la fuente del conocimiento y criterio de verdad pues la razón construye el conocimiento deductivamente a partir de unos principios innatos independientes de la experiencia sensible, tomando el método matemático como modelo de construcción del conocimiento y estableciendo una correspondencia entre conocimiento y realidad, es decir, conocemos las cosas tal y como son. Por su parte, el empirismo, donde destacan Locke, Berkeley y posteriormente Hume, niega la existencia de ideas innatas, considera que la fuente del conocimiento está en la experiencia sensible quedando la razón supeditada a dicha experiencia, tomando como modelo el método de las ciencias experimentales basadas en la observación y experimentación; y teniendo una posición escéptica y relativista en cuanto a la posibilidad de obtener un conocimiento universal y verdadero sobre la realidad pues cree que sólo conocemos los hechos y fenómenos tal como son captados por nuestros sentidos y facultades, pero no como son en sí, siendo imposible obtener un conocimiento metafísico válido.
El sistema filosófico cartesiano tiene influencias de la Escolástica, de la que asume la
búsqueda de principios incuestionables aunque difiera de su método; del escepticismo toma la actitud para erradicar errores y buscar la verdad; del agustinismo toma el llamado “cogito agustiniano” sobre la evidencia del sujeto y su afirmación sobre la existencia de las ideas innatas en la mente; también se inspira en el método matemático-deductivo de Euclides.
Descartes rechaza una educación que considera gobernada por la autoridad del pasado (Aristóteles), cree que sólo el saber matemático es sólido por el rigor de sus principios y demostraciones, por eso abandona sus estudios de derecho para dedicarse a la geometría. En 1.629 escribe un tratado sobre física “Tratado sobre el Mundo”, pero la condena de Galileo en 1.633 paralizó su publicación por miedo a la Inquisición. Por sus “Meditaciones metafísicas”, publicado en 1.641, es acusado de ateísmo por Voecio (Voët, teólogo protestante) y condenada su filosofía por protestantes y católicos. Para evitar acusaciones y molestias acepta la invitación de la Reina Cristina de Suecia, se traslada en 1.649 a Estocolmo donde muere en 1.650.
Descartes es protagonista del choque entre ciencia y religión. Sobre su religiosidad no hay dudas, aunque el Dios de Descartes es el gran arquitecto del universo, el Supremo Hacedor de una naturaleza que, según Galileo, está escrita en lenguaje matemático. Descartes considera que la ciencia matemática es el código que permite descifrar el lenguaje de Dios, el orden divino plasmado en la creación de un universo que Descartes ve desde el heliocentrismo, aunque nunca defendió directamente esta postura porque no quería contradecir al Cristianismo.
Descartes hizo importantes aportaciones en la ciencia matemática, donde destaca el uso de las coordenadas cartesianas, que contribuyeron al desarrollo de la geometría analítica (algebrización de la geometría: resolver problemas geométricos mediante el álgebra). Sus obras más importantes: “Reglas para la dirección del espíritu” (1.628). “Discurso del método” (1.637), “Meditaciones metafísicas” (1.640), “Principios de la Filosofía” (publicada en 1.644), “Tratado del hombre”, “Las pasiones del alma” (publicada en 1.649)
2. CONOCIMIENTO Y REALIDAD EN DESCARTES. “Discurso del método”, “Meditaciones metafísicas”
2.1. Razón y método.
a) El problema del método:
- Búsqueda de un nuevo método para construir el saber. Ante la situación de confusión y desorganización del saber de su época, Descartes cree necesario revisar todo el saber adquirido para eliminar lo que se ha admitido sin un examen suficiente y edificar el conocimiento desde cimientos más sólidos, sobre verdades indudables, que deben ser determinadas como tales por la razón (racionalismo). Para ello es necesario encontrar un método adecuado, fácil de aplicar, que pueda servir para construir todo el edificio del saber, unificando todas las ciencias y todo el saber bajo un método universal y único.
- El método matemático como modelo: Descartes considera que ese método adecuado ha de tomar como modelo el método matemático (geometría), un método basado en el poder creador de la razón, que al margen de la experiencia, es capaz de construir un conocimiento verdadero, es decir, evidente y necesario.
- La razón construye conocimiento mediante las operaciones de intuición y deducción pero necesita de un método adecuado. Intuición: captar con la inteligencia los contenidos mentales o ideas que aparecen ante la mente con claridad y distinción, indudables; deducción: derivar un contenido mental de otro, unas ideas de otras, en base a las relaciones lógicas que la razón encuentra entre esas ideas o contenidos mentales.
b) Las reglas del método cartesiano: Cogiendo lo mejor del método matemático y de la lógica Descartes construye su método basado en unas reglas sencillas para ayudar a la razón en sus operaciones de intuición y deducción evitando confusiones.
1) Regla de la evidencia. Sólo se ha de tener como verdadero lo evidente o indudable, aquello que se presenta a la razón con claridad (nítidamente) y distinción (no se confunde con otra cosa).
2) Regla del Análisis. (Intuición) Descomponer una idea compleja o un problema en sus elementos más simples para poder descubrir o intuir con claridad y distinción las naturalezas simples, los primeros gérmenes de verdades que residen o surgen en la mente (innatismo).
3) Regla de la Síntesis. (Deducción). Deducir desde las ideas simples, mediante relaciones lógicas entre ellas, ideas más complejas. (Reconstruir el problema de lo más simple a lo más complejo).
4) Regla de la comprobación o enumeración. Comprobar y revisar los procesos de análisis y síntesis para asegurarnos de que se ha hecho completo y sin errores.
- La experimentación pasa a un segundo plano, como apoyo para informar sobre las condiciones en las que ocurren los acontecimientos, pero no como fundamento del conocimiento.
c) Desarrollo del método. La duda metódica.
- Descartes aplica este método al conocimiento matemático, y después lo intenta con otras ciencias como la metafísica (filosofía) pero observa que no encuentra en ella ningún principio seguro y que por ello es necesario encontrar un principio evidente a partir del cual poder construir el sistema filosófico (refundar la Filosofía).
- Para alcanzar ese objetivo Descartes decidió recurrir a la duda metódica: dudar de todo, tomar provisionalmente como falso todo lo que es posible poner en duda con el fin de descubrir si hay algo que resista a toda duda, es decir, que se muestre como una verdad indubitable sobre la cual asentar los sólidos cimientos de su filosofía, y construir de forma deductiva otras verdades. La existencia del mundo es puesta en tela de juicio, siendo el conocimiento del mundo exterior el problema central de la filosofía cartesiana. La duda cartesiana es metódica, es un procedimiento de carácter metodológico provisional, distinta de la duda escéptica, que niega la verdad. No se aplica a los conocimientos religiosos ni a los prácticos.
- Los motivos de la duda son varios:
1. Incertidumbre de los datos sensoriales, pues a veces los sentidos nos han engañado (cualidades, distancias, tamaños; etc.)
2. Dificultad para distinguir el sueño de la vigilia. Dudamos incluso de la existencia del mundo material y del propio cuerpo, por no poder distinguir si velamos o estamos dormidos. A veces, el sueño nos presenta imágenes con igual intensidad que las de la vida real.
3. Los errores de razonamiento. El ser humano comete a menudo errores en el razonamiento, deducción, demostración, etc., incluso podemos cometer errores en las demostraciones matemáticas.
4. La hipótesis del genio maligno: el saber matemático es modelo de verdad (2 + 2 = 4), pero puede pasar que el uso de la razón está manipulado por un genio todopoderoso y malvado que alterara la inteligencia y la evidencia racional, incitándonos a considerar lo falso como verdadero y viceversa.
- Pero entonces, ¿No es posible encontrar ninguna verdad absoluta? (evidente)
d) Desde la duda Descartes descubre una verdad indudable (1ª certeza) sobre la cual basar todo el conocimiento: “cogito, ergo sum”, es decir, “pienso, luego soy – existo”. (“Je pense, donc je suis”). Como la duda es una forma pensamiento, está fuera de toda duda que yo estoy pensando. Aunque lo que piense no exista, no se puede dudar de que “yo” estoy pensando, ni, por tanto, de que existo. La verdad del “yo pienso” puedo afirmarla incluso manteniendo la hipótesis del genio maligno. Esta es la primera verdad clara y distinta (indudable), el primer principio evidente (axioma) de la filosofía de Descartes.
Para Descartes el pensamiento se define como todo acto consciente del espíritu (alma, razón) y es el acto de pensar el que es evidente, no su contenido. El “cogito, ergo sum” justifica la existencia de un yo pensante diferenciado del cuerpo. El cuerpo, percibido mediante los sentidos, se encuentra bajo la duda metódica.
e) Criterio de verdad.
La llegada a la primera verdad (yo pienso) nos permite también descubrir el modelo o criterio de toda verdad. “De ahora en adelante sólo se aceptará como verdadero lo que sea tan evidente, claro y distinto (indudable) como la primera verdad”. Una idea es clara cuando se muestra de modo presente y manifiesto a una mente atenta, con tipo de presencia similar a la de los objetos ante los ojos. Una idea es distinta cuando no puede ser confundida con otra.
2.2. Teoría de las tres sustancias. (Realidad – Metafísica)
- Partiendo del “cogito” Descartes intuye que ese “Yo” pensante es una sustancia que piensa. “Pienso, luego soy”. ¿Pero qué soy? Una cosa que piensa, una cosa pensante, una sustancia pensante (“res cogitans”, Yo, Alma). Como Aristóteles, Descartes define lo real en términos sustancialistas, lo real es la sustancia. Identifica “cosa”, “res”, con sustancia y la define como “aquello que no necesita de otra cosa más que de sí misma para existir”. Descartes admite dos tipos de sustancia: la sustancia infinita (Dios) que no necesita de otra cosa para existir, y las sustancias finitas que no necesitan de nada para existir excepto de Dios, son la res cogitans o pensamiento (yo pensante) y la res extensa o materia extensa (mundo).
- El contenido del pensamiento son las ideas o representaciones que pueden ser:
- Adventicias o adquiridas: son las ideas que provienen de la experiencia sensible, de mi percepción del mundo o de la enseñanza. Pueden resultar erróneas (los sentidos engañan, diferencias personales,…).
- Facticias o artificiales: inventadas con la imaginación y la fantasía, por ejemplo, idea del animal mitológico llamado centauro. Estas ideas son ilusorias y arbitrarias, no verdaderas.
- Innatas o naturales: son las ideas que emergen de la propia facultad de pensar y son unas ideas que nuestra mente capta y ha de aceptar necesariamente sin poder modificar nada. Son ideas innatas la idea de Dios, de causa, de sustancia o de número. Sólo las ideas innatas poseen evidencia perfecta y nos conducen al verdadero conocimiento.
- Pero no tenemos la seguridad de que estas ideas sean verdaderas o se correspondan con la realidad. El problema de Descartes es cómo salir de la subjetividad y llegar a saber si hay cosas objetivas (realidades exteriores al yo pensante) y cómo son estas cosas.
- La posibilidad de que exista un genio maligno que me engaña en el razonamiento impide que pueda seguir avanzando en el conocimiento. Para tener seguridad absoluta de que lo que percibo con claridad y distinción es verdadero, necesito eliminar la hipótesis del genio maligno.
¿Y cómo? Probando lo contrario, que existe un Dios bueno, en el que no cabe el engaño. Descartes acude a Dios para fundamentar el criterio de evidencia, al tiempo que esta existencia de Dios se apoya en ese mismo criterio de evidencia aún por fundamentar. (¿Argumento circular que presupone lo que debe demostrar?)
- Descartes descubre que entre las ideas innatas del yo pensante se encuentra la idea de perfección. Si Yo dudo (no conozco) es porque soy imperfecto y en mí tengo la idea de perfección (pues de lo contrario no dudaría). ¿De dónde procede esa idea? No puede proceder de mí pues de la imperfección no puede venir lo perfecto. Tiene que venir de fuera, pero no de cualquier cosa, sino que sólo ha podido ser inducida en mí por un ser perfecto, un Dios que reúne en sí todas las perfecciones de las que yo pueda pensar en un ser perfecto: infinito, eterno, inmutable, omnisciente, todopoderoso. Y si Dios es un ser perfecto, tiene que existir, pues la existencia independiente del Yo es una de esas perfecciones. De aquí deduce la existencia de una Res perfecta - infinita o sustancia perfecta - infinita, las existencia de  Dios,segundo principio o axioma de la filosofía cartesiana.
- Si Dios es perfecto, tiene que ser bondadoso y no puede permitir que me engañe cuando uso bien mis facultades racionales; por tanto, deben ser verdaderas aquellas ideas que capto con evidencia, con claridad y distinción. Esta idea innata de Dios permite ir más allá de la propia subjetividad y afirmar que existe una realidad extramental, fuera de mi “yo”, la sustancia perfecta, Dios, que se convierte en la garantía del conocimiento.
- Después de la evidencia del Yo pensante y de Dios, Descartes piensa que podemos asegurar la existencia de una Res extensa o sustancia extensa (material), el mundo.
Tenemos la seguridad moral de que existen los cuerpos materiales, el mundo, pero no
tenemos evidencia racional sobre ellos, podrían ser sólo pensamientos, sin realidad independiente. Pero la existencia de Dios garantiza esa evidencia. ¿Cómo? En mi mente existen ideas acerca del propio cuerpo que no piensa, y de otros cuerpos exteriores al YO. Estas ideas parecen venir a mí en contra de mi voluntad, a diferencia de las ideas que proceden de mi propia actividad mental, que las controlo y manejo. Esta característica de las ideas procedentes del exterior me lleva a suponer que la causa de las mismas no soy yo, sino que tienen su causa en realidades distintas a mí, en los objetos y cuerpos externos. Lo contrario sería tener que afirmar que Dios me engaña, al hacernos creer que vienen de fuera y que son causadas por los objetos; pero ya sabemos que existe un Dios bueno que me ha creado racional y no permite que me engañe cuando hago uso adecuado de mi razón, de manera que puedo fiarme de la verdad y objetividad de las ideas evidentes. Si la idea de mundo exterior (objetos y cuerpos materiales) es clara y distinta de la idea de pensamiento; los cuerpos, los objetos, han de ser la causa de estas ideas, por tanto han de existir los cuerpos materiales (mundo físico), todos ellos con un atributo fundamental, la extensión, que le da una dimensión cuantificable. Mecanicismo: materia en movimiento. La res extensa (mundo) es el tercer principio o axioma de la filosofía cartesiana.
Para autores como José María Valverde lo que parece revolución cartesiana no es sino una reedición del pensamiento medieval teocéntrico pero con un sentido nuevo, porque al final todo va a depender de la fe ciega en una divinidad creadora. Como San Anselmo y otros pensadores, Descartes da un salto en el vacío entre la idea y la realidad (idea de Dios = realidad de Dios). ¿No será la idea de Dios una idea facticia?

¿Comunicación entre sustancias? (entre lo físico y lo mental) Glándula pineal.

DIOS
YO PENSANTE

MATERIA
(cuerpo extenso, mundo extenso)
Sustancia perfecta, con una razón
también perfecta.

Sustancia imperfecta pero dotada de razón.

Sustancia imperfecta. Cualidades primarias y secundarias.
Sus atributos son la infinitud,
eternidad, omnipotencia, etc.

Su atributo es el pensamiento
Su atributo es la extensión.


I.E.S. “Francisco de los Ríos” Fernán – Núñez (Córdoba)

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