lunes, 10 de diciembre de 2012

Los valores familiares



Por favor, deténgase un momento, cierre los ojos y respóndase a esta pregunta:
¿ Cómo le gustaría que fuese su hijo cuando tenga 30 años?.
Seguramente por su cabeza hayan pasado ideas como: Honrado, trabajador, tolerante, honesto, respetuoso, responsable, decente. Estas palabras reflejan los que se denominan valores morales. Los chicos que crecen en familias que inculcan valores morales suelen ser más felices, obtienen buenos resultados académicos y están más dispuestos a contribuir positivamente a la vida familiar y social.

Por suerte la mayoría de chicos comparten los valores familiares, no obstante las influencias externas pueden complicar el proceso y por ello le ofrecemos algunas pautas útiles para fomentar esos valores.
- Si usted se esfuerza en terminar una tarea difícil favorecerá que su hijo termine sus tareas y deberes.
- Si usted acepta perder en un juego con buen humor su hijo aprenderá que ganar no lo es todo.
- Si usted trata a su pareja con respeto él tratará a los demás con respeto.
- Si usted no desprecia a nadie por su raza o religión es más probable que su hijo sea tolerante.
- Cuando los padres toman decisiones difíciles de forma conjunta y razonada, su hijo se da cuenta.
- Si usted acepta los fracasos como parte de la vida, pero sigue adelante con voluntad, su hijo aprende a superar los problemas.
- Si usted acepta con humor sus propios errores su hijo será más capaz de aceptar sus propias imperfecciones.
La actitud de la familia ante el dinero es algo que influye mucho en los chicos. Si usted valora a los demás por lo que tienen y no por lo que son (coche, casa, ropa)
es muy probable que su hijo quiera tiranizarle con la ropa de marca y las cosas caras y superfluas. Los padres deben cubrir las necesidades de sus hijos, pero también deben enseñarles a diferenciar entre lo que quiere y lo que necesita.
La paga que se da a los chicos puede ayudarles a ahorrar y a gastar con sensatez. La cantidad y frecuencia (semanal, mensual) dependerá de sus recursos y de los gastos que se supone cubrirá esa paga (ropa, libros, entretenimiento, meriendas, etc.).
La información sobre la sexualidad que tanto preocupa a muchos padres no debe limitarse a la información biológico-reproductiva, sino que debe enmarcarse dentro de los valores familiares. Una pauta quizás muy general pero aceptable desde muchos puntos de vista es orientar la educación sexual desde la perspectiva de los
sentimientos y del respeto a la privacidad, intimidad y los derechos de los demás.
Muchos padres se sentirán ocasionalmente frustrados durante la adolescencia de sus hijos (“no puedo creer que haya hecho eso”, “en casa no le enseñamos así”, “¿qué hicimos mal?”). No se deje dominar por el pánico cuando su hijo contradiga sus normas y enseñanzas, siempre y cuando no sea con regularidad. No olvide que la adolescencia es un periodo de exploración y pruebas, y que todos comenten errores durante esta etapa. Recuerde cuando usted era adolescente

No hay comentarios:

Publicar un comentario