miércoles, 8 de mayo de 2013

Los Juicios según Kant


Clasificación kantiana de los juicios.
Kant no acepta la dicotomía de Hume, según la cual los juicios legítimos sólo pueden ser relaciones entre ideas o cuestiones de hecho. Él piensa que estamos en posesión de juicios que no caen dentro de esta clasificación. Y así realiza las siguientes clasificaciones dentro de los juicios.

Juicios analíticos. Son los juicios en los cuales el significado de lo que se dice en el predicado está contenido en el significado de lo que se dice en el sujeto.
Por ejemplo, “El triciclo tiene tres ruedas, Los días lluviosos son días húmedos, Los solteros no están casados, El todo es mayor que sus partes etc.”.
En los juicios analíticos basta con analizar al sujeto para comprender si el predicado le conviene necesariamente, o no lo hace; y por tanto si la proposición es verdadera o falsa. Estos juicios no dan información alguna que amplíen el conocimiento; es decir, no enseñan nada nuevo. Un juicio es analítico si es lógicamente verdadero, o en otras palabras si su negación es lógicamente imposible ya que es autocontradictoria.
Por ejemplo, si afirmo que “los solteros están casados” me contradigo, ya que, por un lado afirmo que están casados, pero por otro, como ser soltero significa “no estar casado”, afirmo lo contrario, y así, me contradigo.
Juicios sintéticos. Son los juicios en los que el significado del predicado no está contenido en el del sujeto.
Por ejemplo: “la sal de cocina es soluble en agua”. En la noción de sal no se incluye que ésta sea soluble en agua, eso es algo que se descubre en la experiencia. Otro ejemplo sería: “La Tierra da vueltas alrededor del Sol”, etc.
En estos juicios sí se da una nueva información que amplía nuestro conocimiento. Además no son juicios lógicamente verdaderos, y por tanto su negación no es autocontradictoria.
Si afirmo que “la sal de cocina es soluble en agua” no afirmo algo que sea autocontradictorio, es decir, que sea contradictorio porque en el juicio se afirme algo y eso mismo se niegue. Es cierto que el juicio es falso, pero eso no lo podría saber analizando el significado de las palabras “sal de cocina”, “soluble” y “agua”.
Además de esa clasificación de analítico y sintético, los juicios pueden clasificarse en:
Juicios a priori, que son aquellos cuya verdad o falsedad pueda ser conocida independientemente de toda experiencia.
En realidad todos los juicios analíticos son juicios a priori, ya que si en el concepto del sujeto se encuentra afirmado, o negado, lo que dice el predicado, entonces podemos saber que son verdaderos o falsos sin tener que ir a la experiencia a comprobarlo.
Ahora bien, Kant pensará que aunque todos los juicios analíticos son a priori, existen juicios que siendo a priori no son analíticos.
Juicios a posteriori. Son aquellos cuya verdad o falsedad sólo puede determinarse a partir de la experiencia.
Todos los juicios a posteriori serán sintéticos. Aunque, de nuevo, Kant pensará que existen juicios sintéticos que no son a posteriori.
Dadas las anteriores clasificaciones podemos combinar las nociones de sintético y analítico con las de a priori y a posteriori, saliendo la clasificación definitiva de juicios que Kant propone. Y así tenemos:
Juicios analíticos a priori, que serían aquellos en los el significado del sujeto incluye el significado del predicado y que, por tanto, su valor de verdad se puede conocer sin tener que determinarlo a través de la experiencia. La negación de un juicio analítico a priori que sea verdadero es autocontradictoria; y viceversa, la negación de un juicio analítico a priori falso sería necesariamente verdadero.
Estos juicios son como las relaciones entre ideas de Hume.
La siguiente clase de juicios, la de los juicios analíticos a posteriori, no existe. La razón está en que tendrían que ser juicios en los que el significado del predicado estuviera contenido en el significado del sujeto, pero que no supiéramos su valor de verdad sin acudir a la experiencia.
Sin embargo, si sabemos lo que significa el sujeto, y el predicado se incluye dentro de éste, entonces podemos conocer su valor de verdad de forma a priori, y no a posteriori como tendría que ser si esta clase de juicios existiera.
Los juicios sintéticos a posteriori, son aquellos en los que el significado del sujeto no incluye el significado del predicado y que debemos establecer su valor de verdad yendo a la experiencia. Aquí estarían la mayoría de las proposiciones científicas de las ciencias naturales.
Estos juicios responden a las cuestiones de hecho de Hume.
Y por último estarían los juicios sintéticos a priori. Estos clase contendría aquellos juicios en los que el significado del predicado no incluye en el del sujeto, pero que, a pesar de lo cuál, podemos establecer su valor de verdad sin tener que ir a la experiencia.
¿Existen esos juicios?
Kant responderá a la pregunta desglosándola en partes. Considerará que la misma existencia de la matemática y de la física muestra que los juicios sintéticos a priori existen en ambas disciplinas; de hecho considera que todos los juicios matemáticos son de ese tipo, así como los principios de la ciencia física. Por eso más que investigar si existen juicios sintéticos a priori en matemáticas y en física habrá que analizar cómo es posible que existan. Ese análisis, referido a la matemática, lo lleva a cabo en la estética transcendental, y respecto a la ciencia física lo realiza en la analítica transcendental.
Hume hubiera rechazado la existencia de tales juicios. Sin embargo Kant piensa que esos juicios sintéticos a priori se encuentran en todas las ciencias teóricas, especialmente en las matemáticas
Y así, por ejemplo, aunque se podría pensar de entrada, como hubiera hecho Hume, que la proposición “7 + 5 = 12” es una proposición analítica porque en el concepto de “suma de 7 y 5” se encuentra incluido el de “12”, sin embargo, señala Kant, el concepto de “suma de 7 y 5” sólo contiene la idea de la unión de ambos números en uno solo, pero el concepto de “12”, no está aún pensado al pensar la unión de 7 y 5. Que 5 tenía que ser añadido a 7 sí está incluido, pero no que tal suma fuera igual a 12. Y por consiguiente, la proposición aritmética es sintética, cosa que se ve con mayor claridad cuando se escogen números mayores.
Del mismo modo con la geometría: “la línea recta es la más corta entre dos puntos” sería una proposición sintética según Kant.
Un ejemplo no matemático de estos juicios sería “todo cambio tiene una causa”; aquí en la idea de cambio no está que tenga que tener una causa, su negación no es autocontradictoria; es decir, que hubiera cambios sin causa no es autocontradictorio, y sin embargo podemos saber, dice Kant, sin ir a la experiencia, por tanto de forma a priori, que es un juicio verdadero.
También existen juicios sintéticos a priori en ética, pero su carácter de juicios prácticos y no teóricos hará que deje su análisis para otra obra [1].
Un ejemplo moral podría ser “asesinar es malo”, ya que, piensa Kant, sabemos que asesinar es malo, pero no por los efectos que en la experiencia pudiera tener, porque incluso aún siendo benéficos asesinar sigue estando mal; lo sabemos pues, a priori, aunque en el concepto de “asesinar” –quitar la vida a alguien de forma arbitraria- no estaría incluido que sea bueno o malo.
Y la cuestión terminará centrándose sobre si existen juicios sintéticos a priori en la metafísica. Kant responde a esta cuestión en la dialéctica transcendental.
El caso de la metafísica no será el mismo caso que el de la matemática y la ciencia física, ya que ambas evidentemente existen, aquí habrá que mostrar primero si la metafísica existe como ciencia, y la respuesta de Kant será negativa. La única metafísica aceptable es la metafísica crítica, que es la que afirma que la metafísica tradicional no existe como ciencia, ni es posible que exista como conocimiento.
PUBLICADO POR MJ GRANELL 
ETIQUETAS: KANT
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