martes, 4 de marzo de 2014

Descartes, PAU, SEPTIEMBRE DE 2012- Pregunta 1


No sé si debo hablaros de las primeras meditaciones que hice allí, pues son tan metafísicas y tan fuera de lo común, que quizá no gusten a todo el mundo (30). Sin embargo, para que se pueda apreciar si los fundamentos que he tomado son bastante firmes, me veo en cierta manera obligado a decir algo de esas reflexiones.
Tiempo ha que había advertido que, en lo tocante a las costumbres, es a veces necesario seguir opiniones que sabemos muy inciertas, como si fueran indudables, y esto se ha dicho ya en la parte anterior; pero, deseando yo en esta ocasión ocuparme tan sólo de indagar la verdad, pensé que debía hacer lo contrario y rechazar como absolutamente falso todo aquello en que pudiera imaginar la menor duda, con el fin de ver si, después de hecho esto, no quedaría en mi creencia algo que fuera enteramente indudable. Así, puesto que los sentidos nos engañan, a las veces, quise suponer que no hay cosa alguna que sea tal y como ellos nos la presentan en la imaginación; y puesto que hay hombres que yerran al razonar, aun acerca de los más simples asuntos de geometría, y cometen paralogismos, juzgué que yo estaba tan expuesto al error como otro cualquiera, y rechacé como falsas todas las razones que anteriormente había tenido por demostrativas; y, en fin, considerando que todos los pensamientos que nos vienen estando despiertos pueden también ocurrírsenos durante el sueño, sin que ninguno entonces sea verdadero, resolví fingir que todas las cosas, que hasta entonces habían entrado en mi espíritu, no eran más verdaderas que las ilusiones de mis sueños. Pero advertí luego que, queriendo yo pensar, de esa suerte, que todo es falso, era necesario que yo, que lo pensaba, fuese alguna cosa; y observando que esta verdad: «yo pienso, luego soy», era tan firme y segura que las más extravagantes suposiciones de los escépticos no son capaces de conmoverla, juzgué que podía recibirla sin escrúpulo, como el primer principio de la filosofía que andaba buscando. DESCARTES. DISCURSO DEL MÉTODO. PARTE IV


El examen está contestado en negro por Jorge Gómez - Lechón, y  Marc Martínez

1-. Sintetiza las ideas del texto mostrando en tu resumen la estructura argumentativa o expositiva desarrollada por el autor. (2 Puntos).

Este texto constituye un fragmento de la cuarta parte de “El discurso del Método” y hace referencia principalmente a la duda metódica, así como el proceso que sigue en esta y la consecuencia última de dicho proceso.

Se trata de un texto argumentativo puesto que podemos encontrar en él tres argumentos de la filosofía cartesiana y entre ellos, el más importante, el punto de partida por el cual podrá construir el edificio del conocimiento, el famoso “Cogito ergo sum”. Estos argumentos son:

El primer argumento pertenece a la segunda máxima de la moral provisional de Descartes. Se puede localizar en las líneas 4 y 5. Afirma que es necesario mantenerse firme y resuelto en las decisiones que tomemos y en las opiniones que sigamos, aunque dudemos de su certeza.

El segundo argumento se trata de la duda metódica, a través de la cual Descartes rechazará las distintas formas del conocimiento, la sensible y la inteligible, con el objetivo de llegar a una primera verdad indudable que sea punto de partida de su filosofía. Esta duda es un instrumento para rebatir así el escepticismo, llegando a la primera verdad fundamental.

El tercer argumento es punto de partida de todo el conocimiento verdadero. Se trata del famoso “Pienso, luego existo” por el que Descartes descubre por intuición que el pensar es consecuencia y relación de existir, y como él duda, él piensa y por tanto concluye que él existe. De esta forma ha llegado a la primera verdad, que se presenta como evidente (clara y distinta).

Tras haber analizado los distintos argumentos podemos dar paso a la estructura formal del texto. El texto puede dividirse así en 3 partes diferenciadas en referencia a los 3 argumentos previamente explicados.

1ª parte: (hasta la línea 5). Podemos nombrarla como la introducción al carácter metafísico del texto y da pie al primer argumento, la segunda máxima de la moral provisional. A partir de esto, comienza la duda metódica ya que ahora busca alcanzar la verdad y no simplemente salir de la parálisis de la inactividad.

2ª parte: (hasta la línea 15). Hace referencia a la duda metódica explicada anteriormente, es decir el proceso por el que rechaza las distintas formas de conocimiento para quedarse únicamente con un principio indudable, EL YO.

3ª parte: (hasta el final del texto). Consiste en el descubrimiento de la primera verdad, el “Cogito”, y a partir de la cual desarrollará toda su filosofía. Constituye la primera verdad universal y se presenta como evidente, es decir, clara y distinta.

En conclusión, es un texto argumentativo y se divide en tres partes correspondientes a cada argumento y trata de la duda metódica, clave para la filosofía cartesiana.


1ª. Descartes presenta en este texto una estructura argumentativa, se basa en que no hay ninguna verdad objetiva en la filosofía, y por eso argumenta para encontrar ese principio indudable. Este argumento se basa en la duda metódica.
Primero de todo vamos a ver las ideas expuestas en el texto y más tarde veremos cómo se enlazan unas con otras:
  • Descartes duda de las meditaciones porque son subjetivas y conducen al debate.
  • En lo referente a las costumbres es necesario seguir opiniones que sabemos muy inciertas como si fueran indudables.
  • Para indagar la verdad hay que rechazar todo lo que pueda crear la menor duda.
  • Ahora argumenta la duda metódica: Los sentidos nos engañan, hay hombres que yerran al razonar, los pensamientos que nos vienen despiertos nos pueden llegar durante el sueño también.
  • Todo lo que había entrado en su pensamiento hasta el momento no era verdadero.
  • Yo pienso luego existo.
Una vez expuestas las ideas voy a proceder a razonarlas y a unirlas entre sí, para ver como Descartes concluye en la afirmación: Yo pienso luego existo.

En lo referente a la razón, en la búsqueda de la verdad Descartes quiere un principio que no quepa duda, que sea claro y distinto. Pero en las costumbres Descartes ve necesario seguir opiniones inciertas como indudables porque no se puede suspender el obrar y hay que actuar según con lo que sepas en ese momento. Por tanto para buscar la verdad rechaza cualquier cosa que se pueda dudar. Así es como empieza la duda metódica, una duda dispuesta a encontrar la verdad. Empieza razonando sobre los sentidos pero estos nos engañan, siguió razonando con la razón pero hay hombres que yerran al razonar, incluso podría haber un genio maligno y además espeta que un sueño es muy real mientras sueñas. En conclusión duda de todo lo que había entrado en su espíritu y mientras estaba dudando de esto se da cuenta de este hecho evidente, estaba dudando y si duda existe, esto se le presento de una forma clara y distinta por lo que lo toma como el principio de su filosofía, nadie podría dudar de él, ni el más escéptico.

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