martes, 4 de marzo de 2014

Nietzsche y la metafísica


Crítica de Nietzsche a los grandes conceptos de la metafísica.
Todo el pensamiento del filósofo alemán es un homenaje a la vida, a la voluntad de vivir la vida con todas su fuerza, con todas las pasiones que implica y que no se le pueden quitar sin traicionarla. Hay que vivir el espíritu dionisíaco de goce de todo lo que tenemos, de deseo de contemplar la vida como una obra de arte creativo, de la que nada se puede estudiar, solamente vivir intensamente. Podría decirse que si quieres vivir, no pienses o, al contrario, si piensas, no vives

La metafísica desarrollada por todos los filósofos anteriores habría implicado un abandono del concepto de vida para adentrarse en supuestas `realidades´. Términos metafísicos como coseidad, sustancia, esencia, ser no son alcanzables para el sujeto, como ya había señalado el empirismo, sencillamente porque no cabe ningún conocimiento que los pueda abarcar, porque apartan al hombre sano de la voluntad de vivir y le obligan a la racionalidad, auténtica enfermedad que padece la cultura occidental.

No existe ningún conocimiento, ni ningún intelecto capaz de alcanzar estos conceptos metafísicos porque son pura invención que el hombre ha hecho para olvidar el caos del mundo en el que vive (todo fluye que decía Heráclito) para refugiarse en otro que le sirva de vía de escape de este. El hombre de la cultura occidental ha olvidado que esos términos, esos conceptos de los que tanto han discutido al parecer inútilmente los filósofos del pasado, son para Nietzsche puras metáforas de las que se ha olvidado que lo son: palabras vacías de significado que filósofos como Sócrates, Platón, Descartes, Kant, entre otros, han ido llenando de mentiras, porque para N. están en su propio derecho. Incluso el cristianismo, aunque por otros fines ce dorte religioso, habría propuesto sus metáforas para crear en el hombre el concepto de ser superior, de un mundo que es perfecto y que se alcanza apartándose de este, con cierto platonismo de fondo.

Por otro lado, la afirmación del caos, del nuevo dualismo nietzscheano basado en la realidad del movimiento, al modo de Heráclito como hemos señalado antes, implica el final de la metafísica, porque nada hay que pueda ser demostrado como ser porque sencillamente lo que hay es el no-ser, el devenir. De este modo, Nietzsche nos devuelve a la clásica controversia con Parménides. Ahora la apariencia es precisamente el ser. Es uno de los aforismos de Nietzsche, una de sus proposiciones ingeniosas sin argumentación, que el lenguaje- filosofía a martillazos se encarga de imponer.

Si bien, se coge la palabra metafísica y se ve que es el estudio de lo-que-hay-más-allá-de-la-física, es algo que nuevamente Nietzsche atribuye al síndrome de la loca razón, de querer estudiar grandes conceptos abstractos que no ayudan a que el hombre pueda vivir sino que le engañan en supuestas realidades trascendentes. Así el hombre se hace desgraciado porque desea ansiosamente vivir.

En otro sentido, el tópico de que la ignorancia es la felicidadel es un problema que puede plantear esta crítica a los conceptos de la metafísica. De esta manera, el hombre ya no quiere conocer lo que le rodea, ya no sigue la línea de lo apolíneo de lo recto y el modelo, ya no busca la armonía de las formas, de los accidentes, apartándose así también de la ciencia. Cuando se aparta de la ciencia el progreso del hombre se modera, luego no hay ninguna modificación en su vida, una vida para no saber, sino para vivir. Actualmente en el cine aparecen ejemplos de ese tópico de la ignorancia feliz en películas como Forrest Gamp , aspecto claramente roussoniano - nietzscheano.

Sin ciencia, ignorante y además contrario, según Nietzsche, a todo lo que sea conocer lo-que-hay-más-allá, queda el hombre vitalista abierto a las pasiones y a todo lo que la vida quiera ofrecer dentro de su bello caos. Vista así las cosas, la vida se ha de interpretar como obra de arte, como creación bella.
 
 https://sites.google.com/site/filosofiaparaalgunos/nietzsche-y-la-metafisica

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