lunes, 24 de agosto de 2015

Claves para empezar un buen año 2

¿Cuántas veces ha dejado la tarea para el fin de semana?, ¿Le ha pasado que llega el domingo por la tarde y aún tiene todos los deberes escolares pendientes? Si a estas preguntas ha respondido positivamente, seguramente le ha faltado una correcta planificación de sus horas de estudio. A menudo no basta solamente con la voluntad de estudiar: hay que crear hábito.
La autodisciplina es quizá uno de los logros más significativos en la formación académica y sin duda se compensa al obtener un rendimiento óptimo en el colegio o la universidad. Muchos alumnos muy capaces terminan con bajo rendimiento escolar ante su desorganización, mientras que otros menos dotados han obtenido éxito porque tienen disciplina y planifican su estudio.
Para organizar un horario de estudios, es preciso adaptarlo a las circunstancias personales, pues de nada sirve un plan estricto si es imposible de cumplir. No obstante, la frecuencia recomendada es la siguiente:
  • 4 a 6 años 15-30 minutos/día 3 ó 4 días/semana
  • 7 a 12 años 1-2 horas/día 5 días/semana
  • 13 a 18 años 2-3 horas/día 5 ó 6 días/semana

Sin importar la edad y circunstancias personales, existen reglas básicas para el estudio en casa:
  • El horario de estudio debe ser a la misma hora para que se convierta en hábito.
  • Planifique bien cómo hará los trabajos; no improvise.
  • Es preferible comenzar con objetivos pequeños que aspirar muy alto y no poder cumplirlos.
  • La constancia es una condición fundamental para adquirir un correcto hábito de estudio.
  • Planifique también los descansos. Son parte importante de una sesión de estudios. Por cada 45 minutos de trabajo, tómese 5/10 minutos de receso.
  • Ordene las materias en función de su dificultad. No comience con la más difícil, tampoco con la más fácil. Las asignaturas neutras sirven de calentamiento.
  • Deje para el final aquello que le resulte más grato.
  • Confeccione un horario donde deje muy claro qué tiempo va a dedicar a cada cosa. Compártalo con sus hermanos y sus padres. Ellos le ayudarán a respetarlo.
  • Tenga claro el tipo de examen: ¿Será oral, escrito, práctico, teórico o escogencia múltiple?
  • Repase los exámenes anteriores. Ello le dará una idea del estilo de preguntas de cada profesor.
  • Preste atención a las clases previas al examen, pues se suelen hacer repasos y ejercicios que tienen que ver con lo que se preguntará.
  • Lo que el profesor marca como ‘importante’ es casi siempre tema de examen.
  • Imagine ser su propio profesor, respondiendo lo que crea que él le preguntará.
  • Trate de llegar con una actitud serena a la prueba. De los nervios no saca nada y por el contrario se puedes desconcentrar.
  • Intente responder todas las preguntas. Así esté inseguro en algunas respuestas, recuerde que los conocimientos están ligados entre sí, y puede ser que aquello que no sabe tiene relación con un tema que conoce bien. Siempre acuda a su sentido común y a su lógica.
  • Regla de oro: antes de contestar, asegúrete de haber comprendido bien la pregunta.
  • Si se bloquea con algún punto en concreto, pase a otro tema. No pierda demasiado tiempo para responder lo que ya sabe.
  • Exprese sus ideas con claridad y coherencia.
  • Si el examen es oral, es importante llegar bien preparado, pues la improvisación es un enemigo mortal en esta clase de exámenes. El dominio de sí mismo y la serenidad, son claves. Por esto, al estudiar para este tipo de pruebas, puede ayudar pararse ante un espejo y ensayar la postura, el timbre de voz y la actitud que está reflejando ante el profesor.
Sólo usted como estudiante sabe que la educación es la mejor inversión para su crecimiento como un ser humano integral.

Gran parte de este texto ha sido tomado de www.lafamilia.info

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