viernes, 19 de junio de 2015

ORIENTACIÓN A PROFESORES DE ALUMNOS CON DISLEXIA



Un profesor concienciado con la atención a la diversidad y bien orientado es de gran ayuda para el alumno. Conviene que el profesor conozca las características del alumno con dislexia, sus dificultades y habilidades. En general, deberá conocer las causas que producen esas dificultades
y participar activamente en la aplicación de programas y procesos de mejora y del ritmo de aprendizaje del alumno.
Orientaciones para el aula
1. Mostrar al niño que se interesa por él, que tiene confianza en él y que desea ayudarle. El alumno se siente inseguro y preocupado por las reacciones del profesor.
2. Utilizar el método apropiado para resolver las dificultades específicas. A veces, es necesario utilizar un método no “global”, para el aprendizaje de la lectura, porque hay casos en que es necesario reforzar la parte silábica del proceso lector.
3. Siempre que sea posible, no se le deben hacer copiar grandes "parrafadas" de la pizarra, si es posible darle una fotocopia.
4. Establecer criterios para su trabajo en términos concretos que él pueda entender, sabiendo que realizar un trabajo sin errores puede quedar fuera de sus posibilidades. Evaluar sus progresos en comparación con él mismo, con su nivel inicial, no con el nivel de los demás en sus áreas deficitarias. Ayudarle en los trabajos en las áreas que necesita mejorar.
5. Sentarse en las primeras filas, cerca del profesor, para prestarle la mejor ayuda, se puede sentar al lado de un compañero que le ayude.
6. Dar atención individualizada siempre que sea posible. Facilitar que puede preguntar sobre lo que no comprenda.
7. Asegurar que entiende las tareas, pues a menudo no las comprenderá. Dividir las lecciones en partes y comprobar que las comprende Puede comprender muy bien las instrucciones verbales.
8. Capte su atención cuando vaya a impartir información nueva. Debido a su problema de distracción, memoria a corto plazo y escasa capacidad de atención puede ser necesario que le repita la información más de una vez.
9. Puede requerir más práctica que un estudiante normal para dominar una nueva técnica.
10. Necesitará ayuda para relacionar los conceptos nuevos con la experiencia previa.
11. Darle tiempo: para organizar sus pensamientos, para terminar su trabajo. Si no hay apremios de tiempo estará menos nervioso y en mejores condiciones para mostrarle sus conocimientos. En especial para copiar de la pizarra y tomar apuntes.
12. Alguien puede ayudarle leyéndole el material de estudio y en especial los exámenes. Muchos disléxicos compensan los primeros años por el esfuerzo de unos padres pacientes y comprensivos
en leerles y repasarles las lecciones oralmente.
13.Tiene una dificultad tan real como un niño ciego, del que no se espera que obtenga información de un texto escrito normal. Algunos niños pueden leer un pasaje correctamente en voz alta, y aún así no comprender el significado del texto.
14. Evitar la corrección sistemática de todos los errores en su escritura. Si es posible, hacerle exámenes orales, evitando las dificultades que le suponen su mala lectura, escritura y capacidad organizativa. Darle más tiempo en los exámenes.
15. Tener en cuenta que le llevará más tiempo hacer las tareas para casa que a los demás alumnos de la clase. Se cansa más que los demás. Procurarle un trabajo más ligero y más breve. No aumentar su frustración y rechazo. Más vale calidad que cantidad
16. Hacer observaciones positivas sobre su trabajo, sin dejar de señalarle aquello en lo que necesita mejorar y está más a su alcance. Hay que elogiarlos y alentarlos siempre que sea posible.
17. Tiene que desarrollar su autoestima. Hay que darles oportunidades de que hagan aportaciones a la clase. Evite compararle con otros alumnos en términos negativos. No hacer jamás chistes sobre sus dificultades. No hacerle leer en voz alta en público contra su voluntad. Es una buena medida el encontrar algo en que el niño sea especialmente bueno y desarrollar su autoestima mediante el estímulo y el éxito. A veces los niños disléxicos son muy creativos.
18. Hay que considerar la posibilidad de evaluarle con respecto a sus propios esfuerzos y logros, en vez de evaluarle respecto de los otros alumnos de la clase. El sentimiento de obtener éxito lleva al éxito. El fracaso conduce al fracaso.
19. Permitirle aprender de la manera que le sea posible, con los instrumentos alternativos a la lectura y escritura que estén a nuestro alcance: calculadoras, magnetófonos, tablas de datos... Se le deber permitir el uso de medios informáticos y el uso de correctores ortográficos.

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