martes, 26 de noviembre de 2013

TEMA 8: La Restauración borbónica (1875-1902)


La Restauración borbónica (1875-1902)


Introducción: el concepto de Restauración
Aunque la Restauración se extiende desde 1875 (pronunciamiento de Martínez Campos) hasta 1923 (golpe de Estado de Primo de Rivera), el año 1898 constituye una inflexión que justifica la división del periodo en dos fases diferenciadas.
La primera de ellas se caracterizó por la estabilidad constitucional, la modernización económica y el alejamiento del ejército de la vida política. Algunos aspectos, no obstante, mostraban ya la crisis posterior: expansión de los movimientos sociales, crisis colonial y emergencia de los nacionalismos.
La Restauración se divide en las siguientes etapas:
- Reinado personal de Alfonso XII (1875-85)
- Regencia de Mª Cristina (1885-1902) 
- Reinado de Alfonso XIII (1902 - 1931)

LOS FUNDAMENTOS DE LA RESTAURACIÓN.

El pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto (29-XII-1874) impone la Restauración Borbónica en la persona de Alfonso XII. El nuevo sistema político que se inicia será configurado por Antonio Cánovas del Castillo. Se trata de un sistema político conservador, asentado en el parlamentarismo liberal no democrático. Las bases del nuevo sistema quedaron recogidas en la Constitución de 1876, de carácter moderado, aunque abría la posibilidad de incorporar algunos principios democráticos.
o soberanía compartida entre Cortes y Corona.
o la Corona tenía derecho de veto, potestad legislativa compartida y nombraba ministros.
o las Cortes eran bicamerales (Congreso y Senado).
o confesionalidad católica del Estado.
o amplia declaración de derechos, remitidos a regulación en leyes ordinarias.

Los pilares básicos del sistema eran la Corona, los partidos dinásticos y el ejército:
o la Corona debía ejercer como árbitro de la vida política, garantizando la alternancia en el poder de las dos fuerzas políticas.
o éstas eran el Partido Conservador y el Partido Liberal, ambos defensores de la dinastía borbónica, que renunciaban al empleo de la fuerza militar.
o el ejército aceptó la supremacía del poder civil a cambio de una cierta autonomía interna.

La estabilidad del régimen se vio favorecida por el fin de las guerras carlista y cubana.
o la derrota carlista supuso la abolición definitiva del régimen foral, aunque sustituido por un sistema de conciertos económicos.
o en 1878 se firmó la Paz de Zanjón (amnistía, abolición de la esclavitud y promesa de reformas políticas y administrativas).

Los dos partidos dinásticos defendían la monarquía, la Constitución, la propiedad privada y la consolidación del Estado liberal, unitario y centralista. Sus bases sociales, apenas diferenciadas, eran las élites económicas y la clase media acomodada. El Partido Liberal-Conservador fue dirigido por Cánovas del Castillo y aglutinaba a los sectores más conservadores. El Partido Liberal-Fusionista tenía como líder a Práxedes Mateo Sagasta y reunía a antiguos progresistas, unionistas y republicanos moderados. Sus diferencias en la práctica política eran escasas, mostrándose los conservadores más partidarios del inmovilismo político y de la defensa de la Iglesia y del orden social, mientras los liberales tendían al reformismo más progresista y laico.

En el ejercicio del gobierno se ponía en práctica el TURNO pacífico o alternancia regular en el poder. El método era el siguiente: cuando el partido en el gobierno sufría un proceso de desgaste, el rey encargaba la formación de gobierno al partido de la oposición, que convocaba elecciones que siempre ganaba.

- Para llevar a cabo este sistema se precisaba un sistema electoral corrupto. El control del proceso era llevado a cabo por el ministro de gobernación (elaboración de la lista de candidatos que debían salir elegidos o encasillados) que transmitía sus órdenes a través de los gobernadores civiles a alcaldes y caciques locales. Las trampas electorales o pucherazo eran habituales: falsificación del censo, manipulación de las actas electorales, compra de votos y amenazas a los electores. El otro pilar del sistema lo constituían los caciques, prohombres locales que controlaban ciertas circunscripciones electorales, sobre todo rurales.

- El turno dinástico funcionó con regularidad hasta 1898, aunque sobrevivió más debilitado hasta 1923. Destacan en el primer periodo dos hechos:
o el Pacto del Pardo (1885), tras la muerte de Alfonso XII, entre los dos grandes partidos que aseguró la estabilidad del sistema.
o el Gobierno largo de Sagasta (1885-90) pretendió incorporar al sistema algunos elementos democráticos: abolición de la esclavitud (1888), Ley de Asociaciones (1887) y sufragio universal masculino (1890).

En la práctica, la Restauración marginó a amplios sectores de la sociedad y de la política:
o el carlismo, incapaz ya de emprender acciones armadas, se escindió, surgiendo, entre otros grupos, el Partido Tradicionalista, antiliberal y defensor de la tradición y la religión.
o el republicanismo se diversificó inicialmente (posibilistas, progresistas, federalistas), aunque terminaron por fundar en 1893 la Unión Republicana.
o el marxismo contribuyó a fundar en 1879 el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) y en 1888 la UGT (Unión General de Trabajadores), ambos por iniciativa de Pablo Iglesias. El PSOE, aunque partidario de la revolución social, proponía también un programa de reformas y obtuvo su primer diputado en Cortes en 1910.
o el anarquismo, estructurado en torno a la FTRE (Federación de Trabajadores de la Región Española) a partir de 1881, se debatió entre los partidarios de la acción de masas y los de la acción directa (terrorismo). Estos últimos destacaron en el periodo 1893-97, con acciones como el asesinato de Cánovas.


1. El sistema canovista

1.1 Un sistema parlamentario conservador
El sistema político de la Restauración está absolutamente ligado a la figura de Antonio Cánovas del Castillo. Antiguo ministro de la Unión Liberal, su pensamiento político fue reaccionario y antidemocrático, siempre fue contrario al sufragio universal. Sin embargo, fue un político pragmático y realista que buscó el consenso entre las fuerzas liberales en las que se cimentó el régimen de la Restauración. Tras ser el artícife de la vuelta al trono de los Borbones y configurarse como la gran figura política del nuevo régimen, fue asesinado en 1897 por el anarquista Angiolillo.
Cánovas era partidario de mantener a los Borbones y el viejo sistema liberal antidemocrático basado en el sufragio censitario. Defendía la idea moderada de la soberanía compartida de Rey y Cortes, en un punto intermedio entre el Antiguo Régimen y monarquía democrática de 1869.
Sin embargo, era consciente de que era necesario renovar el agotado programa de los moderados. Estas eran las novedades que propuso: 
- Alfonso XII debía reemplazar a la impopular Isabel II. Cánovas consiguió que la reina renunciara a sus derechos al trono en 1870. 
- Había que terminar con las continuas intervenciones del Ejército, fuente continua de inestabilidad política.
- Había que crear un sistema bipartidista basado en dos partidos burgueses que pacíficamente se fueran turnando en el poder. Estos dos partidos serían el que él creo, el Partido Conservador, que debía sustituir al agotado partido Moderado, y el Partido Liberal, dirigido por el antiguo progresista Práxedes Mateo Sagasta, que sería el heredero de los ideales de 1869 adaptados a los límites del sistema canovista. 
 
La Constitución de 1876
El régimen de la Restauración se dotó de una nueva constitución que, en lo fundamental, es heredera de la moderada de 1845. Se reunieron unas Cortes constituyentes con mayoría canovista. En ellas se debatió y aprobó un anteproyecto redactado por Alonso Martínez, aunque su verdadero inspirador fue el propio Canovas del Castillo.
Principales rasgos de la Constitución: 
- Soberanía compartida Cortes con el Rey. Lo que significaba la negación de la idea de soberanía nacional. 
- Cortes Bicamerales:
- Congreso elegido 
- Senado en el que se representan las clases poderosas del país: senadores “de derecho propio”: Grandes de España y jerarquías eclesiásticas y militares, senadores “vitalicios”, nombrados por el rey y senadores elegidos por sufragio censitario de los mayores contribuyentes.

Fortalecimiento del poder de la Corona que se constituyó como eje del Estado:
- Poder ejecutivo: designación de los ministros y mando directo del ejército 
- Poder legislativo compartido con las Cortes:
- Derecho de veto absoluto sobre las leyes aprobadas por las Cortes 
- Poder de convocar, suspender o disolver las Cortes
- Reconocimiento teórico de derechos y libertades, que en la práctica fueron limitados o aplazados durante los gobiernos de Cánovas. 
- No se especifica el tipo de sufragio para elegir el Congreso. Posteriormente, bajo el gobierno del Partido Conservador de Canovas se aprobó la Ley Electoral de 1878 que establecía el voto censitario, limitado a los mayores contribuyentes. 
- Recorte de la libertad religiosa. Religión católica es declarada religión oficial del Estado.

1.2 El turno de partidos
El Reinado de Alfonso XII (1875-1885): el turno de partidos.
Cánovas diseñó un sistema basado en el turno pacífico de dos partidos en el poder. El Partido Conservador, dirigido por el propio Canovas del Castillo y heredero del moderantismo, y Partido Liberal, liderado por Sagasta, al que se unirán progresistas y demócratas del Sexenio. Sagasta a menudo hablaba como un progresista radical, pero actuaba de una manera moderada y pragmática.
El sistema de turno tuvo la gran virtud de garantizar la alternancia pacífica en el poder, poniendo fin durante un largo periodo al intervencionismo militar y a los pronunciamientos. Sin embargo, el turno fue un puro artificio político, destinado a mantener apartados del poder a las fuerzas que quedaban fuera del estrecho sistema diseñado por Cánovas: las fuerzas de izquierda, el movimiento obrero, los regionalismos y nacionalismos.
El turno en el poder no era la expresión de la voluntad de los electores, sino que los dirigentes de los partidos lo acordaban y pactaban previamente. Una vez acordada la alternancia, y el consiguiente disfrute del presupuesto, se producía el siguiente mecanismo:
- El Rey nombraba un nuevo Jefe de Gobierno y le otorga el decreto de disolución de Cortes - El nuevo gobierno convocaba unas elecciones completamente adulteradas, “fabricaba” los resultados mediante el “encasillado”, la asignación previa de escaños en los que se dejaba un número suficiente a la oposición.
Este sistema de adulteración electoral no fue único de la España de la época, el “transformismo” en Italia y el “rotativismo” en Portugal fueron sistemas similares.

1.3 Oligarquía y caciquismo
El caciquismo
El fraude electoral generalizado que caracterizó el sistema del turno tiene lugar en el contexto de un país agrario y atrasado. La clave de la adulteración electoral estaba en los “caciques”, que eran los encargados de llevar a la práctica los resultados electorales acordados por las elites de los partidos.
Los caciques eran personajes ricos e influyentes en la España rural (terratenientes, prestamistas, notarios, comerciantes...), quienes siguiendo las instrucciones del Gobernador Civil de cada provincia, amañaban las elecciones. Los gobernadores habían sido a su vez informados por el ministro de Gobernación de los resultados que "debían" de salir en sus provincias, siguiendo el "encasillado" acordado por las elites políticas.
Los métodos desplegados por los caciques durante los elecciones fueron muy variados: violencia y amenazas; cambio de votos por favores (rebajas de impuestos, sorteo de quintos, saldo de préstamos, agilizar expedientes que se eternizaban en las oficinas estatales...); o simplemente trampas en las elecciones, el conocido popularmente como el “pucherazo”.
La prematura muerte de Alfonso XII en 1885 abrió el período de la Regencia de María Cristina de Habsburgo (1885-1902) hasta la mayoría de edad de Alfonso XIII. Tras la muerte del rey, Cánovas y Sagasta reafirmaron en el denominado Pacto del Pardo (1885) el funcionamiento del sistema de turno.
En el denominado "gobierno largo" de Sagasta (1885-1890) se aprobaron diversas medidas de reforma política:
- 1887 Libertades de cátedra, asociación y prensa, suprimiendo la censura 
- 1890 Sufragio universal masculino.
- Sin embargo, el sistema de turno siguió basándose en la adulteración sistemática de las elecciones, aunque el sufragio universal permitió que los republicanos obtuvieran un puñado de diputados en las ciudades, donde no funcionaba el caciquismo

2. Los gobiernos del turno

2.1 El fin de los conflictos bélicos: La estabilidad del régimen se vio favorecida por el fin de las guerras carlista y cubana. La restauración borbónica privó a la causa carlista de su legitimidad, además el esfuerzo militar a lo largo de 1875 hizo posible la reducción de los núcleos carlistas en Cataluña. En febrero de 1876, perdidas todas las posiciones carlistas, don Carlos se exilió a Francia y la guerra se dio por finalizada en todo el territorio.
Consecuencia inmediata fue la abolición definitiva del régimen foral, quedando los vascos sujetos al pago de impuestos y al servicio militar comunes a todo el Estado, aunque se establecieron “conciertos económicos” (1878) que consistían en un cierto grado de autonomía.
El final de la guerra carlista permitió enviar tropas a Cuba, donde en un par de años se puso fin al conflicto bélico. En 1878 se firmó la Paz de zanjón, que incluía una amnistía, la abolición de la esclavitud (aprobada definitivamente en 1888) y la promesa de reformas políticas y administrativas por las que Cuba tendría diputados en las Cortes españolas. En 1879 (Guerra Chiquita) el retraso de estas reformas provoco el inicio de otro conflicto y la posterior insurrección de 1895.

2.2 La alternancia de los gobiernos: El sistema político de la restauración se basaba en la existencia de dos grandes partidos, el conservador y el liberal, que coincidían ideológicamente en lo esencial. Los dos defendían la monarquía, la Constitución, la propiedad privada y la consolidación del estado liberal, unitario y centralista.
El partido liberal-conservador tenia como líder a ANTONIO CANOVAS DEL CASTILLO. El partido liberal-fusionista tenia como dirigente a PRÁXEDES MATEO SAGASTA. Los conservadores eran más proclives al inmovilismo político y a la defensa de la Iglesia y del orden social, mientras que los liberales estaban más inclinados hacia el reformismo de carácter más progresista y laico.

EL PARTIDO CONSERVADOR O ALFONSINO O CANOVISTA
- Heredero del partido moderado y el ala derecha de la unión liberal .

- La base social es la alta burguesía, aristocracia, ejercito, terratenientes y altos funcionarios. Tiene su bastión en la España meridional.
- Sus líderes son Cánovas del Castillo, Silvela, Dato, Maura, Romero Robledo.

- Ideología.- sufragio censitario, orden y represión, pocas libertades y derechos, tradicionalismo y centralismo.
- Obra legislativa.- Reforma del régimen foral, limitaciones del régimen de libertades de la Constitución (censura, limitaciones a la libertad de reunión, sufragio censitario 1881), arancel proteccionista de 1891.
IV.2.- EL PARTIDO LIBERAL O FUSIONISTA
- Heredero del partido progresista, ala izquierda de la unión Liberal y el ala derecha del demócrata
- La base social es la burguesía media -comerciantes e industriales, capas medias urbanas..

- Sus líderes.- Práxedes Mateo Sagasta, Martínez Campos, Pavía, Canalejas, Camacho..
- Ideología.- Sufragio Universal, más libertades y jurado popular, menos centralista y clerical.
- Obra legislativa.- Leyes de asociación, reunión, libertad de cátedra, sufragio universal (1890 se impone), código civil


Para el ejercicio político se contemplaba el turno pacífico o alternancia regular en el poder entre los dos partidos, cuyo objeto era asegurar la estabilidad institucional. El turno en el poder quedaba garantizado porque el sistema electoral permitía que el monarca, cuando el partido en el gobierno se desgastaba políticamente y perdía confianza en las Cortes, decidiera llamar al jefe del partido de la oposición para formar gobierno y se convocaban elecciones. El fraude en los resultados y los mecanismos caciquiles aseguraban que las elecciones fuesen siempre favorables al gobierno que las convocaba.
A lo largo del periodo entre 1876-1898, de todas las elecciones realizadas, seis fueron ganadas por los conservadores y cuatro por los liberales.

2.3 La oposición: carlismo y republicanos
Varios grupos políticos, sociales e ideológicos se opusieron con escaso éxito hasta 1923 al régimen de la Restauración: 
- Los carlistas. Fuerza cada vez más residual que, finalmente, había decidido renunciar a las armas. Con fuerza en el País Vasco y Navarra, nunca consiguieron más del 3% en las elecciones en que se presentaron. 
- Los partidos republicanos. Con su base social en las clases medias urbanas, estos grupos defendieron la democratización del régimen y diversas reformas sociales. Estuvieron bastante desorganizados, destacando los republicanos moderados de Melquiades Álvarez y el Partido Radical Republicano, fundado en 1908 por Alejandro Lerroux, un político populista y demagogo que en sus primeros años en la carrera política destacó por su anticlericalismo.
- El movimiento obrero: anarquistas y socialistas. Tras el nacimiento de la sección española de la AIT durante el sexenio gracias a la labor del anarquista Fanelli y el marxista Lafargue, tras el golpe de Pavía en 1874 los "internacionalistas", el movimiento obrero, fue reprimido. Al igual que en toda Europa, la ruptura entre Marx y Bakunin en el Congreso de La Haya en 1872 propició la escisión de las fuerzas obreras: 
-Anarquistas: grupo mayoritario en España. Tras la ley de Asociaciones de 1881, aprobada por el gobierno liberal de Sagasta, se lanzaron a una intensa actividad organizativa y de luchas sociales. En 1881 nació la Federación de Trabajadores de la Región Española. En la que destacó Anselmo Lorenzo, uno de los principales líderes de los inicios del movimiento anarquista. 
- A partir de 1901 diversos grupos se organizaron en torno a la publicación “Solidaridad Obrera”. Finalmente en el Congreso en Barcelona (1910), nació la Confederación Nacional del Trabajo, la CNT, el mayor sindicato español con gran fuerza entre los obreros agrícolas andaluces y los obreros industriales catalanes.  
-Los anarquistas defendieron una ideología colectivista, libertaria, apolítica, anticlerical y revolucionaria. 
- Socialistas: minoritarios en nuestro país. Todavía de forma clandestina, en 1879 nació en Madrid el Partido Socialista Obrero España, PSOE, con Pablo Iglesias como principal figura. En 1888, el PSOE celebró su primer congreso y se fundó la Unión General de Trabajadores, la UGT, sindicato socialista.  
- Opuestos a los anarquistas, los socialistas mantuvieron una ideología colectivista, anticlerical y antiburguesa, pero más moderada que la de la otra gran corriente del movimiento obrero español. Partidarios de la lucha política, Pablo Iglesias fue elegido diputado en 1910. 
- La oposición intelectual. Pensadores, profesores universitarios, novelistas contrarios a un sistema que impedía la modernización del país y la aproximación a la Europa avanzada.
- El regionalismo y nacionalismo en Cataluña y el País Vasco.


3. El surgimiento de los nacionalismos

A fines del siglo XIX, nacen en Cataluña y el País Vasco movimientos que cuestionan la existencia de una única nación española en España. El punto de partida de los argumentos nacionalistas consiste en afirmar que Cataluña y el País Vasco son naciones y que, por consecuencia, tienen derecho al autogobierno. Esta afirmación la basan en la existencia de unas realidades diferenciales: lengua, derechos históricos (fueros), cultura y costumbres propias. Estos movimientos tendrán planteamientos más o menos radicales: desde el autonomismo al independentismo o separatismo.
Aparecen en aquellas regiones con una lengua, tradición cultural e Historia propia: Cataluña, País Vaco, Galicia. Nacen en el Siglo XIX, primero como movimiento cultural y luego político Influenciado por el romanticismo alemán. Surgen como reacción al liberalismo centralista y unificador del siglo XIX. Tras la crisis del 98, los nacionalismos periféricos proponen regenerar España con una nueva concepción de Estado.
Ante el nacionalismo periférico surge el nacionalismo españolista, De corte conservador, autoritario, tradicionalista y católico que triunfará en la dictadura de Primo de Rivera y con Franco.

El surgimiento de los nacionalismos constituyó una reacción al centralismo y uniformización políticas y su pretensión de imponer una cultura oficial castellanizada.





3.1 El catalanismo político
Cataluña y los demás reinos de la Corona de Aragón habían perdido sus leyes y fueros particulares con los Decretos de Nueva Planta, tras la guerra de Sucesión.
Durante el siglo XIX, el siglo del nacionalismo en toda Europa, el sentimiento nacionalista se reavivó entre una burguesía que estaba protagonizando la revolución industrial. El regionalismo y el nacionalismo catalán se fue construyendo en varias etapas:
- En la década de 1830, en pleno período romántico, se inicia la Renaixença, movimiento intelectual, literario y apolítico, basado en la recuperación de la lengua catalana.
- En 1882, Valentí Almirall creó el Centre Catalá, organización política que reivindicaba la autonomía y denuncia el caciquismo de la España de la Restauración.


Enric Prat de la Riba fundó la Unió Catalanista (1891) de ideología conservadora y católica. Al año siguiente, esta organización aprueba las denominadas Bases de Manresa, programa en el que se reclama el autogobierno y una división de competencias entre el estado español y la autonomía catalana. Fuertemente nacionalista, la Unió Catalanista no tuvo planteamientos separatistas.
- En 1901 nace la Lliga Regionalista con Francesc Cambó con principal dirigente y Prat de la Riba como ideólogo. Es un partido conservador, católico y burgués con dos objetivos principales
- Autonomía política para Cataluña dentro de España. La Lliga nace alejada de cualquier independentismo. Cambó llegó a participar en el gobierno de Madrid, pese a no conseguir ninguna reforma ante el cerrado centralismo de los gobiernos de la Restauración.
Defensa de los intereses económicos de los industriales catalanes. Defensa de una política comercial proteccionista. 

El nacionalismo catalán se extendió esencialmente entre la burguesía y el campesinado. Mientras tanto, la clase obrera abrazó mayoritariamente el anarquismo.
3.2 El nacionalismo vasco
A lo largo del siglo XIX, las sucesivas Guerras Carlistas no supusieron sino derrotas para el Pueblo Vasco, tras las cuales se fueron eliminando paulatinamente los Fueros, en un complicado proceso que, iniciado por la Ley de 25 de octubre de 1839 de Reforma de los Fueros Vascos, culminó con la Ley de 21 de julio de 1876, que supuso la definitiva liquidación del ordenamiento foral.
A lo largo del siglo XIX, las sucesivas Guerras Carlistas no supusieron sino derrotas para el Pueblo Vasco, tras las cuales se fueron eliminando paulatinamente los Fueros, en un complicado proceso que, iniciado por la Ley de 25 de octubre de 1839 de Reforma de los Fueros Vascos, culminó con la Ley de 21 de julio de 1876, que supuso la definitiva liquidación del ordenamiento foral.
La defensa de los fueros vascos quedó ligada a la causa carlista durante el siglo XIX. Las sucesivas derrotas de los absolutistas llevaron a la abolición de los fueros en 1876. La burguesía vizcaína, enriquecida por la naciente revolución industrial, fue el terreno social en el que nació el nacionalismo vasco.
El Partido Nacionalista Vasco, PNV, (Euzko Alderdi Jeltzalea, EAJ) fue fundado por Sabino Arana Goiri en 1895. Este hombre, nacido en el seno de una familia carlista y ultracatólica, formuló los fundamentos ideológicos del nacionalismo vasco:
Independencia de Euskadi y creación de un estado vasco independiente en el que se incluirían siete territorios, cuatro españoles (Vizcaya, Guipúzcoa, Álava, Navarra) y tres franceses (Lapurdi, Benafarroa y Zuberoa) 
- Radicalismo antiespañol 
- Exaltación de la etnia vasca y búsqueda del mantenimiento de la pureza racial. Esta actitud racista implicaba la oposición matrimonio vascos y maketos (habitantes del País Vasco procedentes de otras zonas de España), rechazo y desprecio ante estos inmigrantes, en su mayoría obreros industriales. 
- Integrismo religioso católico: Arana afirmó “Euskadi se establecerá sobre una completa e incondicional subordinación de lo político a lo religioso, del Estado a la Iglesia”. El lema del PNV será “Dios y Leyes Viejas” Este aspecto es un claro elemento de continuidad con el carlismo. 
- Promoción del idioma y de las tradiciones culturales vascas. Euskaldunización de la sociedad vasca y rechazo de la influencia cultural española, calificada de extranjera y perniciosa. 
- Idealización y apología de un mítico mundo rural vasco, contrapuesto a la sociedad industrial "españolizada". 
- Conservadurismo ideológico, tanto en el terreno social como en el político, que lleva al enfrentamiento con el PSOE, principal organización obrera en Vizcaya.
- Denuncia del carácter españolista del carlismo.


La influencia social y geográfica del nacionalismo vasco fue desigual:
- Se extendió sobre todo entre la pequeña y media burguesía, y en el mundo rural. La gran burguesía industrial y financiera se distanció del nacionalismo, y el proletariado, procedente en su mayor parte de otras regiones españolas, abrazó mayoritariamente el socialismo.
- Se extendió en Vizcaya y Guipúzcoa. Su influencia en Álava y Navarra fue mucho menor.

3.3 Otros regionalismos (galleguismo, valencianismo, andalucismo)
El nacionalismo o regionalismo gallego y valenciano, finalmente, fueron fenómenos muy minoritarios.

REGIONALISMO GALLEGO: O Rexurdimiento. Redescubrimiento literario de la lengua y cultura gallega. Movimiento político minoritario. Alfredo Brañas.

REGIONALISMO VALENCIANO: Fenómeno minoritario y tardío

REGIONALISMO ANDALUZ: Surge en torno a la figura de Blas Infante El sentimiento andalucista estaba ligado a la reivindicación de la figura del jornalero, la tierra como identidad del pueblo andaluz y la distribución equitativa de la misma





4. La política económica

4.1 Las crisis agrarias: La subida de los precios de los cereales en el interior(Crisis cerealística: 1879-82) debido a las malas cosechas produjo la importación masiva de cereales desde Rusia y EE.UU. Estas importaciones causan la bajada de los precios: caída de los precios interiores por la menor demanda de productos nacionales, esto supone la ruina de los productores del interior y exigen la imposición de un arancel.
Consecuencia de la llegada a Europa de productos EEUU y rusos son las mejoras de las comunicaciones.
En las tradicionales zonas cerealistas (Castilla) importante caída de los beneficios, comienzan las protestas de los propietarios que intentaran rebajar los salarios y darán paso a las revueltas campesinas hasta bien entrado el siglo XX.
Se da una crisis en la viticultura provocada por el aumento de las viñas por las necesidades francesas, desde 1878 en Francia hay una plaga de la filoxera. Lo que provoca un auge, hay un aumento de las exportaciones españolas, pero la filoxera también alcanza nuestro país y se extenderá rápidamente, teniéndose que replantase todos los viñedos aumentando, en consecuencia, la conflictividad agraria. Se acaba así esta época dorada de la viticultura.
Las exportaciones de aceite de oliva y cítricos contribuyen a disminuir la crisis ya que hay un aumento de las exportaciones.
En síntesis, la España de la Restauración pasó de ser un país agrícola a poder ser considerado también como minero. Su comercio exterior, que se desarrolló mucho, se dirigía principalmente hacia Gran Bretaña, Francia y Cuba, y los productos más importantes fueron el hierro y el vino.


4.2 El retorno al proteccionismo
En 1870 aparecen los aranceles por toda Europa. En España Cánovas en 1891 aprueba un arancel, ante la presión de la Liga Agraria y los industriales vascos. Se intentaba proteger la producción española. Como consecuencia del proteccionismo, los precios interiores subieron y las rentas disponibles bajaron considerablemente. Pero, no se mejora el nivel de vida al disminuir las rentas disponibles, no se mejoraron los ingresos de las clases más desfavorecidas y fue causa del modesto desarrollo español de finales de siglo.


5. La crisis del 98

5.1 Los problemas en Cuba: El imperio colonial ultramarino español
Tras la independencia de la mayor parte del imperio a inicios del siglo XIX (Ayacucho, 1824), sólo las islas antillanas de Cuba y Puerto Rico, y el archipiélago de las Filipinas en sudeste asiático continuaron formando parte del imperio español.
Cuba y Puerto Rico basaban su economía en la agricultura de exportación, esencialmente basada en el azúcar de caña y el tabaco, en la que trabajaba mano de obra negra esclava. Eran unas colonias que alcanzaron un importante desarrollo y que eran muy lucrativas para la metrópoli. Cuba se convirtió en la primera productora de azúcar del mundo.
Las duras leyes arancelarias impuestas por el gobierno de Madrid convirtieron estos territorios en un "mercado cautivo" de los textiles catalanes o las harinas castellanas. Esta situación perjudicaba claramente a las islas antillana que podían encontrar productos mejores y más baratos en los vecinos Estados Unidos.
En Cuba y Puerto Rico, la hegemonía española fue basando cada vez más en la defensa de los intereses de una reducida oligarquía esclavista, beneficiada por la relación comercial con la metrópoli.
El caso filipino era bien diferente. Aquí la población española era escasa y muy pocos capitales invertidos. El dominio español se sustentaba en una pequeña presencia militar y, sobre todo, en el poder de las órdenes religiosas
El problema cubano y la guerra con Estados Unidos
La Guerra Larga (1868-1878), saldada con la Paz de Zanjón, había sido un primer aviso serio de las aspiraciones independentistas cubanas.
La ausencia de reformas facilitó el que el anticolonialismo se desarrollará pese a la represión. José Rizal en Filipinas y José Martí en Cuba se configuraron con figuras claves del nacionalismo independentista filipino y cubano.

5.2 Las sublevaciones de Cuba y Filipinas
En 1895 estallaron de nuevo insurrecciones independentistas en Filipinas y Cuba. Una dura y cruel guerra volvió a provocar que decenas de miles de soldados procedentes de las clases más humildes fueran embarcados hacia esas distantes islas.
La gran novedad va a ser la ayuda estadounidense a los rebeldes cubanos. Washington ayudó a los insurrectos caribeños esencialmente por dos razones: 
- Intereses económicos mineros y agrícolas. Cuba era la primera productora del mundo de azúcar. 
- Interés geoestratégico. El naciente imperialismo norteamericano buscaba el dominio del Caribe y Centroamérica. Lo que denominaban su back courtyard (patio trasero).


En realidad, el enfrentamiento que se aproximaba en Cuba mostraba la pugna entre un imperialismo moribundo, el español, y uno que estaba naciendo y que iba a marcar los tiempos posteriores, el norteamericano.
La aún inexplicada explosión en el navío norteamericano Maine en el puerto de La Habana, explosión que costó la vida de 260 marinos estadounidenses, propició una furibunda campaña periodística de las cadenas de Pulitzer y Hearst. El gobierno norteamericano del presidente McKinley, alentado por una opinión pública cada vez más belicista, declaró la guerra a España.
El conflicto fue un paseo militar para Estados Unidos que conquistó Cuba, Puerto Rico y Filipinas.
España firmó la Paz de París en diciembre de 1898. Por este acuerdo, España cedió a EE.UU. la isla de Puerto Rico, que hoy sigue siendo un estado asociado de EE.UU., Filipinas y la Isla de Guam en el Pacífico. Cuba alcanzaba la independencia bajo la “protección” estadounidense (Enmienda Platt y base militar de Guantánamo).
La sustitución del dominio español por el norteamericano engendró un profundo descontento en las antiguas colonias. EE.UU. tuvo que hacer frente a una guerra en Filipinas (1889-1902) y en Cuba el sentimiento antinorteamericano se extendió por amplias capas sociales.
Desde la perspectiva española, las pérdida de las últimas colonias vino a denominarse el “Desastre del 98” y tuvo una importante influencia en la conciencia nacional. La irresponsabilidad de los gobiernos de la Restauración habían llevado a una situación que costó la vida de decenas de miles de españoles, primero en la guerra contra los insurrectos cubanos, después en una guerra contra Estados Unidos que no se podía afrontar.

5.3 La intervención de EE.UU.
La gran novedad va a ser la ayuda estadounidense a los rebeldes cubanos. Washington ayudó a los insurrectos caribeños esencialmente por dos razones: 
- Intereses económicos mineros y agrícolas. Cuba era la primera productora del mundo de azúcar.
- Interés geoestratégico. El naciente imperialismo norteamericano buscaba el dominio del Caribe y Centroamérica. Lo que denominaban su back courtyard (patio trasero).
En realidad, el enfrentamiento que se aproximaba en Cuba mostraba la pugna entre un imperialismo moribundo, el español, y uno que estaba naciendo y que iba a marcar los tiempos posteriores, el norteamericano.
La aún inexplicada explosión en el navío norteamericano Maine en el puerto de La Habana, explosión que costó la vida de 260 marinos estadounidenses, propició una furibunda campaña periodística de las cadenas de Pulitzer y Hearst. El gobierno norteamericano del presidente McKinley, alentado por una opinión pública cada vez más belicista, declaró la guerra a España.
El conflicto fue un paseo militar para Estados Unidos que conquistó Cuba, Puerto Rico y Filipinas.
España firmó la Paz de París en diciembre de 1898. Por este acuerdo, España cedió a EE.UU. la isla de Puerto Rico, que hoy sigue siendo un estado asociado de EE.UU., Filipinas y la Isla de Guam en el Pacífico. Cuba alcanzaba la independencia bajo la “protección” estadounidense (Enmienda Platt y base militar de Guantánamo).

5.4 Las repercusiones del “desastre” del 98
Aunque desde una perspectiva económica, no se puede hablar de desastre: 
- El fin de la guerra guerra permitió al ministro Fernández Villaverde abordar algunas reformas necesarias en el sistema de impuestos y en la emisión de deuda, lo que supuso un saneamiento de la situación de la Hacienda. Por primera vez en mucho tiempo, el estado español tuvo superavit a principios del siglo XX.
- La pérdida de las colonias supuso una importante repatriación de capitales que fueron invertidos en la economía peninsular. 
- España no perdió la escasa presencia que ya se tenía en los mercados latinoamericanos.


Sin embargo, la apabullante derrota ante EE.UU. y la pérdida de más de 50.000 combatientes provocó una intensa conmoción en la sociedad española en todos los ámbitos. Políticos del régimen canovista como Francisco Silvela, que escribió "España sin pulso"; opositores socialistas o republicanos; intelectuales como Joaquín Costa; todos sintieron la pérdida de las colonias como el Desastre del 98 . 
- Esta conmoción nacional provocó una profunda crisis de la conciencia nacional que marcó la obra crítica de los diversos autores que componen la generación del 98 (Unamuno, Baroja, Maeztu...) 
- Propuestas de reforma y modernización política como el Regeneracionismo, con una doble vertiente de reforma política y de reforma educativa 
- Mayor empuje y presencia de los nacionalismos periféricos, ante una evidente crisis de "la idea de España".


LAS CONSECUENCIAS DEL 98.
  - La derrota de 1898 sumió a la sociedad española y a su clase política en el desencanto: destrucción del mito del imperio español, relegación del país a un papel secundario en el contexto internacional...
  - A pesar de la envergadura del desastre, sus repercusiones políticas, económicas y sociales fueron menores de lo esperado: la Restauración sobrevivió y la economía mantuvo sus cifras. Sólo en lo moral y en la expansión de los movimientos nacionalistas el eco fue mayor.
  - Surgieron movimientos que criticaban el sistema de la Restauración y propugnaban una regeneración y modernización de la política española. El pensamiento de Joaquín Costa resume estos postulados: escuela y despensa . Asimismo es el momento de la denominada Generación del 98, marcada por un profundo pesimismo, su crítica frente al atraso peninsular y una reflexión sobre la idea de España.
  - La derrota militar también supuso un cambio en la mentalidad de los militares, ahora más autoritaria e intransigente, lo que llevó al retorno a la injerencia militar en la vida política española.
  - Los intentos reformistas del nuevo gobierno (1899, presidido por Silvela) acabaron en fracaso, volviéndose sin solución de continuidad al turno y a las viejas prácticas políticas.

5.5 El regeneracionismo
La derrota de 1898 había puesto de relieve de forma trágica y súbita todas las limitaciones del régimen de la Restauración y su parálisis a la hora de afrontar los problemas sociales y la modernización del país.

El Regeneracionismo de Joaquín Costa fue la principal expresión de una renovada conciencia nacional que aspiraba a la reforma del país. El pensamiento de Costa se basó en una crítica radical al sistema caciquil que había impedido la implantación de una verdadera democracia basada en las clases medias y la modernización económica y social del país.



Conclusión: la pervivencia del sistema de la Restauración
La Restauración fue uno de los periodos políticos más largos y estables de la Historia española. Cánovas, además, consiguió integrar en el sistema a los dos grandes partidos y el protagonismo civil. Durante la primera etapa de la Restauración, hasta 1898, el pactismo dominó la escena política española. Eso sí, en ese pactismo solo participaron las clases oligárquicas.
Pero también cometió errores. El sistema solo representaba a la oligarquía, dejo fuera del sistema a la pequeña burguesía y al proletariado, suprimió los fueros y no entendió el nacionalismo, así como no supo entender el problema colonial.




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