CAMPO TEMÁTICO 1.1
La crítica de la moral y a la religión forma parte de la crítica
en general que Nietzsche hace a toda la cultura occidental vista en el epígrafe
anterior. Moral y religión son, para nuestro autor, dos elementos que buscan
someter a los hombres a determinadas pautas de comportamiento social. Una
sociedad será mucho más ordenada si se apoya en alguna moral y determinada
religión. Eso explica el éxito que han tenido a lo largo de la historia.
Todos los gobiernos han buscado el modo de aglutinar a sus súbditos mediante leyes, pero el sometimiento a las mismas se hace mucho más eficaz si, además de los medios con los que cuenta el gobernante para hacer que se cumplan, se cuenta con una moral y una religión que convenzan de que el sometimiento a las leyes es "muy bueno". De esa manera se logra que los sometidos no se vean sometidos porque serán recompensados con una buena vida futura. Esta interpretación es lógica a partir del significado que Nietzsche otorga a la "voluntad de poder". Como todos poseen esa voluntad de poder, de imponerse, los que mandan en una determinada sociedad necesitan que los sometidos no se den cuenta de la ausencia total de libertad en la que viven, refugiándose en el mérito de cumplir una moral y una religión. El contribuyente, la persona socialmente responsable, es así un ciudadano ejemplar del que las autoridades ya no tienen que preocuparse. Ese hombre cumple las leyes sin coacción alguna y alberga la esperanza de que su recompensa es el reino de los cielos.
Todos los gobiernos han buscado el modo de aglutinar a sus súbditos mediante leyes, pero el sometimiento a las mismas se hace mucho más eficaz si, además de los medios con los que cuenta el gobernante para hacer que se cumplan, se cuenta con una moral y una religión que convenzan de que el sometimiento a las leyes es "muy bueno". De esa manera se logra que los sometidos no se vean sometidos porque serán recompensados con una buena vida futura. Esta interpretación es lógica a partir del significado que Nietzsche otorga a la "voluntad de poder". Como todos poseen esa voluntad de poder, de imponerse, los que mandan en una determinada sociedad necesitan que los sometidos no se den cuenta de la ausencia total de libertad en la que viven, refugiándose en el mérito de cumplir una moral y una religión. El contribuyente, la persona socialmente responsable, es así un ciudadano ejemplar del que las autoridades ya no tienen que preocuparse. Ese hombre cumple las leyes sin coacción alguna y alberga la esperanza de que su recompensa es el reino de los cielos.
Toda moral depende de una metafísica por lo que rechazando la
primera quedaría suprimida la segunda. Sin metafísica no hay ética. Ya lo había
advertido Dostoiesvki: si Dios no existe, todo me está permitido. Pero
el novelista ruso había continuado su razonamiento diciendo que dado que no
todo me está permitido (existe la ética), entonces es que Dios existe
(metafísica). Hay que hacer notar que ese Dios al que se refiere el autor no es
el Dios de la religión pues no especifica obligaciones concretas de culto. Es
el Dios que todo lo ve y por tanto juzga nuestros actos (ética). Pues todo este
modo de ver la relación absoluta entre metafísica y ética es respetada por
Niezsche pero dándole la vuelta completamente. Ahora se afirma que como Dios no
existe, todo me está permitido, es decir, no hay ética que valga. Únicamente
valores de distinto cuño pero en absoluto objetivos. Los valores son modos de
entender el mundo que nos rodea. Otorgamos valor a ciertas formas de actuar y
luego generalizamos pretendiendo que otros sigan esas pautas arbitrarias de
conducta. Dando un paso más, Nietzsche advierte que los únicos valores son los
de los señores y los de los esclavos. Los primeros son la soberbia, la fuerza,
la creatividad, la energía de aquellos que se atreven a enfrentarse a una vida
apasionante, pero sin Normas absolutas. Los valores de los esclavos son la
humildad, la compasión, la debilidad, el gregarismo, en general, todos los
valores cristianos.
Según Nietzsche, las religiones son el invento humano en el que
se ha expresado la voluntad de poder, de modo más sagaz. También las
religiones son expresión de una fuerza "débil" que trata de imponerse
de modo indirecto. Los sacerdotes son los más inteligentes, los más sagaces,
los más falsos, según Nietzsche, porque tratan de imponer su voluntad de poder
de una forma subrepticia. Los judíos, y posteriormente los cristianos vencieron
a la fuerza de los romanos con la debilidad de una religión "amable"
y "humilde" en apariencia. Evidentemente ese juicio de Nietzsche
sobre las religiones y especialmente la cristiana parte de un postulado ateo.
Partiendo de la inexistencia de Dios, es fácil explicar psicológicamente los
modos de conducta de esos cristianos. Si Dios no existe, en efecto, la forma de
comportamiento de los cristianos, interpretada mediante expresión de voluntad
de poder, es desde luego la que señala Nietzsche. Los pobres cristianos imponen
sus valores plebeyos a los nobles romanos.
http://enladudasi.blogspot.com.es/
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