lunes, 13 de octubre de 2014

PAUTAS PARA PROFESORES CON ALUMNOS CON TDAH


Cómo impartir las clases:
Ofrecer un alto grado de motivación, participación y refuerzo multisensorial.
Evitar la abundancia de explicación verbal y el dictado del material.
Las lecciones deben ser dinámicas y estructuradas para motivar el aprendizaje. Las rutinas ayudan a una mejor organización.

Explicar con detalle los procesos sobre cómo hacer las cosas.
Enseñar técnicas de estudio, con aplicación práctica en el aula.
Fomentar el trabajo cooperativo entre alumnos para ayudar en la dedicación continua a una misma tarea.
Dividir el trabajo en pequeñas cantidades para ayudar al cumplimiento de cada una de las tareas.
Tratar de empatizar con el alumno a través de una actitud de autoridad, apoyo y confianza, para que se sienta apoyado en el proceso del aprendizaje.

Para lograr que el alumno aprenda a aprender:
Actuar como mediador entre el joven y las estrategias y habilidades para aprender, asimilar y dominar contenidos.
Aplicar una enseñanza para todos, de tal modo que se responda a las necesidades de los diferentes alumnos, asegurando el éxito académico. Para ello, hay que cambiar el concepto de decirle al estudiante lo que ha hecho mal, por el de enseñar a cómo hacerlo bien. Asimismo, hay que:
- Conocer las debilidades y fortalezas de cada alumno.
- Transmitir conocimiento vinculado a la asociación y la vivencia.
- Favorecer el análisis de la información.
- Motivar la realización de ejercicios prácticos.
Mantener una comunicación fluida con los padres para informarles de cómo pueden ayudar para fortalecer el aprendizaje de sus hijos

Motivar al alumno para que trabaje:
Ofrecer algún tipo de incentivo que ayude al alumno a interesarse por conseguir alguna meta.
Fomentar la persistencia como una vía para obtener el éxito.
La motivación depende en gran parte de las posibilidades reales de conseguir lo propuesto. Por el contrario, la desmotivación es fruto de una elevada dificultad.
A través de las tareas, los alumnos buscan satisfacer una serie de necesidades, que hay que ayudarles a conseguir:
- Independencia, mediante la toma de sus propias decisiones.
- Capacidad de resolución, tras comprobar que pueden hacer las cosas por si mismos de manera satisfactoria.
- Sentido de pertenencia, formando parte de algo más grande.
- Estimulación, a través de encontrar placer con lo que se hace.

Pautas para combatir la Hiperactividad e Impulsividad
Prevenir la aparición de conflictos:
Crear un ambiente en el que se fomente la comunicación.
Establecer las reglas de una forma clara y precisa.
Tener previstos patrones de actuación para afrontar situaciones de enfado, frustración o agresión.
Mantener una actitud hacia el alumno que favorezca la confianza.

Ejercer la disciplina:
Adoptar una actitud firme a la hora de hacer que se cumpla la norma. Esta actitud se caracteriza por la claridad, pero siempre de forma respetuosa, abierta y afectiva.
Evitar actitudes permisivas (falta de firmeza y constancia) y dominantes (promueven la hostilidad y el ambiente negativo), que son menos efectivas. El respeto entre ambas es fundamental en las relaciones dentro y fuera del aula.

Alumnos de Secundaria
Adoptar una comunicación positiva, en la que se escuche al adolescente, sin enjuiciar, ni criticar, primando siempre la comprensión, la confianza y la empatía.
Utilizar la negociación para la resolución de conflictos. El profesor debe identificar el origen del problema y plantear posibles formas de solucionarlo, haciendo partícipe al alumno para que asuma su responsabilidad.
Cambiar castigos por consecuencias lógicas. Es decir, cuando un alumno lleve a cabo una conducta inadecuada, en lugar de amonestarle, se le aplicará una consecuencia lógica de la misma. Por ejemplo, si habla en clase con un compañero, se le separará de él para evitar que continúe haciéndolo.
Utilizar el costo de respuesta para disminuir comportamientos inapropiados. Consiste en que el joven tiene que pagar con un privilegio como consecuencia de no cumplir lo establecido. Para ello, el alumno debe de saber previamente qué comportamientos son los que derivan en esta medida. El tiempo que dure la supresión de privilegios no debe ser muy extenso, ya que puede convertirse en un castigo para el alumno.

Cómo afrontar las conductas desafiantes:
Es conveniente no prestar atención a determinadas conductas.
Ofrecer alternativas de solución ante un problema.
Mostrar una actitud firme en la toma de decisiones.
Escuchar sin entrar en discusiones.
Utilizar el “tiempo fuera”.
No hay que sermonear, presionar, adoptar una actitud de superioridad, ni tampoco promover una lucha de poder.

Tipo de exámenes
Reflexionar sobre cuál es el tipo de prueba (oral o escrita) y formato (de desarrollo, verdadero/falso, esquemas, frases para completar, etc.) más conveniente para el alumno con TDAH. Para ello, el tutor debe recopilar de todos los profesores que imparten clase al alumno los diferentes formatos de exámenes que utilicen para así establecer las pruebas
más idóneas que facilitan al alumno demostrar sus habilidades y conocimientos adquiridos.
Entregar los exámenes escritos al alumno, para evitar la lentitud de procedimientos,
como la copia o el dictado.
Permitir al alumno que presente problemas de escritura, hacer los exámenes de forma oral o mediante procesador de textos.

A continuación se indican una serie de recomendaciones para determinar el sistema de evaluación correcto para estos alumnos:
Calendario:
Coordinar el calendario de los exámenes, para evitar el sobre esfuerzo de estos alumnos a la hora de su preparación y realización. Por ello, es conveniente realizar como máximo dos exámenes a la semana, aunque es preferible que sólo fuese uno. En todo caso, se debe procurar que nunca coincidan los dos el mismo día.
Programar los exámenes al menos con una semana de antelación y entregar a los padres antes de las fechas de realización.
Realizar los exámenes en las primeras horas de clase, para lograr el máximo rendimiento.

Antes del examen:
Aconsejarle el uso de marcadores de tiempo (cronómetros o recordatorios), para conseguir una adaptación a sus dificultades de la gestión del tiempo.
Asegurarse de que tiene todo el material necesario para realizar la prueba de evaluación: folios, lápices, gomas, etc., y que tenga varios para que, si se caen al suelo, no pierda tiempo en buscarlos.

Durante el examen
Cerciorarse de que el alumno ha entendido bien las preguntas que se le formulan en el examen, permitiéndole acercarse a la mesa del profesor si tiene alguna duda, tantas veces como sea necesario.
Dejarle moverse en el asiento o ponerse de pie cuando lo precise, ya que su actividad motora no le permite estar todo el tiempo de la prueba en su asiento.
Permitirle que haga el examen en una o dos sesiones, si se le observa muestras de cansancio mientras realiza la prueba escrita.
Evaluación
Algunos alumnos con TDAH van muy lentos, mientras que otros se precipitan y, debido a su impulsividad, responden mal a las preguntas. Por ello, durante el examen se le debe dar el siguiente apoyo:
- Guiarlo si no se concentra.
- Asegurarse de que entienda las preguntas.
- Comprobar que ha respondido a todas las preguntas.
- Recordarle que repase sus respuestas antes de entregarlas.

Evaluación continua
Los exámenes continuos ayudan a los alumnos con TDAH a obtener una información que les permite mejorar en su proceso de aprendizaje, ponerse nuevas metas y poder exponer aquello que saben en todo momento. Esto conlleva un aumento de los buenos resultados, lo que a su vez hace que su motivación sea mayor, y por tanto, se sientan más exitosos. Asimismo, al sentirse mejor emocionalmente, están más dispuestos a dejarse modelar, por lo que se minimiza también el riesgo de que ocasionen problemas de conducta en el centro educativo.
Por tanto, el intercambio de información entre profesor y alumno con TDAH es fundamental para saber qué conocimientos ha interiorizado y cómo puede seguir progresando, por lo que se han de establecer las siguientes pautas de actuación:
Encontrar sus mejores momentos de rendimiento para realizar la evaluación continua en las horas de clase de las diferentes materias.
Las evaluaciones formales deben ser frecuentes y no deben contener mucha materia para evitar que realicen un esfuerzo excesivo para su preparación. Éste suele provocarles un cansancio y agotamiento que les impide rendir, les desanima y propicia que abandonen
antes de empezar a estudiar, debido a su incapacidad para sostener la atención y concentración durante el tiempo necesario. En definitiva, se trata de que la evaluación a los escolares afectados por TDAH sea personalizada, de manera que se les permita combatir el fracaso académico, mientras se respetan los principios pedagógicos de calidad, equidad y atención a la diversidad del alumnado, que son consustanciales a nuestro sistema educativo.

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