viernes, 7 de diciembre de 2012

Los jóvenes y los medios de comunicación



Guste o no los medios de comunicación tienen una gran influencia en la vida de los adolescentes pues la inmensa mayoría ve televisión y películas, utilizan Internet, intercambian correos electrónicos, utilizan video-juegos, escuchan discos y emisoras de radio, leen cómics y revistas para jóvenes, y entre ellos comentan todo esto. Toda esta tecnología puede ser divertida, emocionante e incluso educativa, y la sociedad avanza en la dirección de utilizar cada vez más este tipo de instrumentos.

El problema reside en que muchos adolescentes no tienen a nadie que les oriente sobre cómo utilizar todo este arsenal informativo pues son muchos los casos de niños y adolescentes enganchados pasivamente al televisor, los auriculares, la video-consola, el teléfono móvil, o las salas de chat en Internet.
A continuación le ofrecemos algunas sugerencias para que ayude a su hijo a desenvolverse con buen criterio por esta jungla de medios de comunicación.
Limite el tiempo. No-solo es imposible, sino que quizás fuese perjudicial, intentar aislar a su hijo de los medios de comunicación. Sin embargo conviene que le aclare que tiene intención de supervisar lo que su hijo ve o escucha y el tiempo que va a dedicar a ello. Cada vez más padres limitan la televisión y otros medios al fin de semana y algunas cosas concretas durante la semana.
Supervise lo que ve y escucha. Infórmese sobre los programas de televisión que interesan a su hijo, los video-juegos que utiliza, las películas que quiere ver y la música que escucha. Cuanta más información tengan los padres más fácil les será
entrar en el mundo de sus hijos y mayor poder de convicción para orientales. Si además está con su hijo podrá charlar con él o ella sobre lo que están viendo o escuchando.
Sugiérale cosas. Además de lo que a él o ella le interese proponga usted programas de televisión variados (viajes, historia, naturaleza, ciencias, noticias), con ello puede fomentar conversaciones sobre acontecimientos mundiales, hechos
históricos, problemas sociales, distintas culturas, la salud, etc.
Aclare la diferencia entre hechos y opiniones. Los medios de comunicación son empresas que promueven ideas o creencias que pueden no coincidir con los valores familiares. Además los adolescentes deben aprender que no todo lo que aparece en los medios de comunicación es necesariamente cierto. Si su hijo quiere
ver, leer o escuchar algo que usted considera inadecuado dígale claramente las razones de por qué no está de acuerdo.
Aclárele qué es la publicidad. Explíquele con claridad el propósito de los anuncios (vender productos), pues los adolescentes son muy manipulables en este
sentido. Sea crítico y esté atento a la publicidad dirigida a los jóvenes, pues suele ser engañosa.
Utilice los filtros de los aparatos. Tanto en Internet como en las plataformas de televisión digital o por cable existen formas de bloquear el acceso a determinados programas y contenidos. Infórmese de estas posibilidades y utilícelas hasta donde considere conveniente.
En Internet no todo son ventajas. El potencial de la red Internet es grandísimo y en ella hay de todo: desde información valiosísima para la educación hasta pornografía infantil o instrucciones para fabricar explosivos. Las salas de conversación (los “chats”) pueden ser muy entretenidos pero también encierran peligros ante los que hay que estar atentos: No permita que su hijo o hija adolescente de información que pueda comprometer la seguridad individual, o que se vea con alguien conocido por este medio sin estar usted presente.
Hable con otros padres. Si usted habla con otros padres sobre los programas de televisión, los video-juegos, o la música que sus hijos consumen, usted tendrá más información y autoridad para negar determinadas cosas. Además descubrirá que no todos los amigos tienen permiso para determinadas cosas.
Ofrezca alternativas. Muchos chicos prefieren “hacer”, si se les da la oportunidad, que simplemente “ver”. Una excursión, una tarde jugando a los bolos, o visitar a un amigo puede resultar más interesante que otra tarde viendo la televisión.
De ejemplo. Si usted se pasa las tardes frente al televisor o navegando por Internet su hijo recibirá un mensaje claro. Sin embargo si usted pasea, conversa con otras personas, lee, participa en juegos, asiste a charlas, cursillos, u otras actividades, está demostrando que hay otras formas de divertirse. No es extraño que muchos adolescentes actuales se pregunten ¿Qué se hacía antes de que existiese la tele (el ordenador, o las consolas)?.

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