domingo, 20 de enero de 2013

ORIENTACIONES ANTE UN ALUMNO DISRUPTIVO



1.-¿Qué se entiende por conductas disruptivas?


Aquellas conductas del alumno que alteran la disciplina o convivencia escolar imposibilitando o entorpeciendo el proceso de enseñanza-aprendizaje.
La mayoría de estas conductas se pueden clasificar en los siguientes grupos:
  1. Conductas moralmente inadecuadas y hábitos no aceptados socialmente.
  2. Dificultades personales de integración social y de relación con los otros.
  3. Enfrentamiento a la autoridad del docente.
  4. Alteración de las normas de funcionamiento de la clase.
  5. Conductas de agresión verbal o física con otros compañeros.

2.- ¿Cómo responder ante las conductas disruptivas?

Prevención:
  • Evitar los problemas utilizando gestos, mirada, invasión de territorio, proximidad, un ligero toque o una invitación a participar.
  • Ser asertivo pero no agresivo.
  • Reconocer que la autoridad no es invulnerable ante el error.
  • Evitar el castigo colectivo.
  • Trabajar el clima del grupo clase, darle responsabilidad de sus acciones y haciéndole participar.
  • Proponer tareas, a aquellos alumnos disruptivos, que vayan a realizar con éxito.
  • Reforzar la autoestima.

Intervención:
  • Dar razones dirigidas a la tarea para mostrar desacuerdo en vez de consideraciones personales.
  • Los comentarios han de ser cortos y directos: soslayar críticas, amenazas e interrogación.
  • No referirse a incidentes anteriores
  • No hacer comparaciones con compañeros.
  • Corregir la acción no al alumno.
  • Intentar que el castigo sea la consecuencia natural y supervisarlo.
  • No ser inflexible: el alumno suele entender las expectativas del profesor si se le explican.
  • Ante un alumno difícil de controlar, actuar de forma fría y tranquila.
  • Una mirada penetrante puede servir más de contención que una regañina verbal.
  • Si es el líder de un grupo disruptivo, centrarse en el, no coger a los seguidores; se pondrán firmes si el agente principal es controlado.
  • En una confrontación, mantener un tono de voz medio, los brazos pegados al cuerpo, una postura relajada y no señalar con el dedo.
  • Las reprimendas suaves y en privado son a menudo mucho más eficaces que llamadas de atención en publico.
  • No olvidar al resto de la clase cuando se está atendiendo al alumno con mal comportamiento.

Si hay que expulsar, buscar unas condiciones concretas y posibles para su vuelta.

¿Qué efectos puede tener la expulsión fuera del aula?

Las propias expulsiones de clase pueden llegar a ser una recompensa. La gratificación puede derivarse de ser el "escogido".
Tiene efectos poco duraderos, pues el problema suele volver a reaparecer en las siguientes sesiones.
Alivia el malestar del profesor pero desplaza el problema a otro lugar.
Impide el desarrollo de otras estrategias de afrontamiento, puesto que supone un estado de máximo enfrentamiento.
El grupo de iguales puede elevar a la categoría de "héroe", puesto que es capaz de retar al centro educativo y centrar la atención hasta esos extremos.
Con relación al alumno expulsado puede o bien servir de toque de atención, y en dicho caso reacciona y se integra  en el grupo clase, o bien puede crear resentimiento, sentimiento de lejanía y endurecimiento con respecto al centro escolar

3.-¿Qué hacer para disminuir el  conflicto?

Discutir con un alumno delante de la clase, o desafiar, retar o humillar en público supone:
Perder el tiempo.
Incrementar y "echar fuego" al conflicto.
Forzar a que uno resulte ganador.

Se recomienda mantener la calma y no dejar que se provoque un enfrentamiento frontal, para lo que puede ser útil lo siguiente:

  • Referirse a las normas y no a las personas, mencionar el estado de cosas, la conducta y no la personalidad del alumno.
  • Hacer una llamada aparte al alumno.
  • Para que se pase el "acaloramiento" desviar la atención a otra acción, si la conducta disruptiva es de baja intensidad.
  • Permitirle que salga un tiempo para que vuelva mejore indicarle cuándo tiene que volver a clase.
  • También se le puede dar algo que hacer, introduciendo algo nuevo en la rutina de trabajo.
  • Utilizar las entrevistas para negociar, no para sermonear.

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